Nadie frena a los matamujeres

Ninguna restricción los detiene, no hoy obstáculos. El caso ocurrido en Martínez vuelve a mostrar que ellos volverán a atacar.

Escribe Mauro Szeta

Pasó otra vez y pasará otra vez más. A un hombre que agrede a una mujer por su condición de mujer, nada lo frena, nada es obstáculo. El caso ocurrido en la puerta de una librería de Martínez es una clara demostración de cómo funciona la cabeza de los violentos.

Un hombre se había separado de su mujer. Ella había reencausado su vida con otro hombre. Como el violento no soportaba este cambio, secuestró a su ex y la llevó a de Entre Ríos. Ella hizo lo que tenía que hacer y lo denunció.

Él estuvo preso un par de días, pero lo excarcelaron. La historia tuvo su repercusión también en la justicia de familia. A él le pusieron una restricción de acercamiento a ella y al hogar de ella por 180 días.

Al violento no le importó nada. Planificó todo. Buscó a su ex mujer cuando llegaba a la librería de su actual pareja. Mentalmente se justificó el ataque para no tener culpa. Pensó por un rato "como ella está con otro, le voy a pegar donde más le duele". Y así fue. Entró a la librería y disparó a sangre fría. El nuevo novio de la ex murió. Ella terminó con un balazo en el brazo. El violento, un cobarde en extremo escapó dos cuadras y se pegó un tiro en la cabeza.

Ninguna restricción lo había puesto en caja. La violencia de género no conoce de castigos seguros. Algunos, ya condenados por golpear a sus mujeres cuentan las horas en la cárcel planeando la venganza eterna. Y apenas salen, cumplen con su cometido. Buscan a la mujer por todos lados y la atacan igual. Como ya dijimos, nada lo frena.

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