Apuran el entierro de las víctimas por miedo a que se desaten epidemias
El Gobierno de Nueva Friburgo, la ciudad más castigada por las lluvias, informó que no tenían "condiciones para mantener a los cuerpos".
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"Calculamos que realizaremos 80 entierros apenas hoy", afirmó Rui Carlos Marques Teixeira, administrador del cementerio.
Pero la lluvia, que volvió a castigar con intensidad la ciudad a partir del mediodía de este sábado, puede dificultar el proceso debido a que el cementerio está en la cima de un cerro y en un lugar de difícil acceso para los camiones del Ejército en que son transportados los cuerpos.
Según la Defensa Civil, además de 248 muertes, las lluvias dejaron sin vivienda a 3.600 personas en Nueva Friburgo.
La ciudad vive entre el caos y la destrucción cuatro días después de los temporales de la madrugada del miércoles que devastaron varias ciudades de la llamada región serrana de Río de Janeiro.
En los barrios más afectados, como Vila Amelia, muchas calles aún están bloqueadas por piedras, toneladas de tierra, lama y árboles, lo que impide el paso de vehículos y el acceso de los socorristas.
Los habitantes de estas áreas aún esperan la llegada de los equipos de rescate para que los ayuden a retirar los escombros. En algunos locales de Nueva Friburgo aún no hay suministro de energía eléctrica y otros sufren con la falta del servicio de agua desde el miércoles.
El comerciante Carlito Salas, dueño de un bar que fue parcialmente destruido, reconoce que necesitará mucho tiempo para recuperar el local. "Sé que va a pasar mucho tiempo antes de que tengamos el barrio de vuelta. Muchos años. Pero al menos estamos vivos para trabajar y luchar de nuevo", afirmó.
En el centro de la ciudad el escenario también es desolador. El barro cubre todas las calles y andenes, y los locales comerciales, así como algunos hoteles, permanecen cerrados.
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