Lula busca avanzar con la transición mientras Bolsonaro mantiene un tenso silencio

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En Brasil aseguran que Bolsonaro denunciará en las próximas horas irregularidades antes de reconocer los resultados aunque se trataría de una declaración política y no legal.

En medio de la tensión que generaron los piquetes en rutas comandados por camioneros ultraderechistas, el presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da SIlva, inició las negociaciones para montar un equipo de transición presidencial mientras Jair Bolsonaro sostiene un tenso silencio.

El jefe de prensa de la campaña de Lula, Edinho Silva, aseguró en la noche del lunes que llamó por teléfono al ministro de la Casa Civil (jefe del gabinete) de Bolsonaro, Ciro Nogueira, quien "de inmediato se dispuso a conducir el proceso de transición representando al actual gobierno".

Silva destacó la postura "republicana y democrática" del ministro y afirmó que derivó la información a la coordinadora general de la campaña de Lula, la diputada y presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann.

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Luiz Inácio Lula da Silva

Luiz Inácio Lula da Silva

"El jueves deberá comenzar a trabajar el equipo de transición", había dicho más temprano el jefe del bloque del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Lopes, otro de los coordinadores de la campaña del presidente electo.

La ley establece que 48 horas después de la elección debe inscribirse un equipo de transición de hasta 50 personas, pero hasta el momento el Gobierno de Bolsonaro no dio señales.

En el bunker de la campaña de Lula, antes de la visita que le hizo el presidente Alberto Fernández, se barajaban varios nombres para el comando de la transición, como el vicepresidente electo Geraldo Alckmin; la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, y el ex ministro Aloizio Mercadante, coordinador del programa de Gobierno.

Al mismo tiempo, más de 52 rutas registraron ayer alrededor de 140 bloqueos con piquetes y quema de neumáticos por parte de camioneros autónomos aliados de la extrema derecha, en reclamo del no reconocimiento del resultado del balotaje, considerado transparente por los aliados del jefe del Estado, entre ellos el gobernador electo de San Pablo, Tarcisio de Freitas, del partido Republicanos.

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El senador Flavio Bolsonaro, uno de los hijos del presidente, reconoció la derrota indirectamente, agradeciendo a los electores de su padre y diciendo que no hay que "desistir de Brasil", una frase famosa en 2014 cuando Aecio Neves cayó ante Dilma Rousseff aunque meses después pidió el recuento de votos por sospechas de fraude, lo cual inició una serie de crisis institucionales en el país.

Bolsonaro mantuvo reuniones con sus hijos y varios colaboradores cercanos en el Palacio del Planalto, sede del Gobierno, mientras crecían rumores de todo tipo.

Lula mantuvo una serie de conversaciones con líderes mundiales. Además de Fernández, habló con Joe Biden y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, entre otros.

Ese reconocimiento era el buscado por la coalición lulista para neutralizar una supuesta negación de los resultados.

"Es algo malo para el país que Bolsonaro no acepte públicamente el resultado, pero tenemos una ley para cumplir el rito de la transición; estos contactos muestran cómo el mundo reconoce la importancia de la elección de Brasil", dijo Hoffmann.

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En ese marco, Hoffmann anunció que en esta transición Lula se tomará unos días de vacaciones y buscará centrarse en la agenda internacional. "La integración con América latina es un tema esencial", aseguró.

El PT y sus aliados iniciarán una serie de contactos para negociar alianzas con parte del oficialismo no bolsonarista, mientras trascendió que el único encargado de la transición sería el general retirado Walter Braga Netto, ex jefe de gabinete que fue candidato a vice en la reelección frustrada de Bolsonaro.

Los movimientos forman parte de grupos de la extrema derecha que protestaron por un supuesto fraude y acusan al Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) de haber librado a Lula de su causas penales para derrotar a Bolsonaro, en una de las fake news que circularon por la campaña electoral.

Según CNN Brasil, Bolsonaro quiere denunciar algunas "injusticias" de la Justicia electoral en su contra antes de reconocer los resultados, una declaración que sería política y no legal y que no impediría el inicio del trabajo de la transición.

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"Será una transición desordenada", dijo una fuente del oficialismo citada por la Radio CBN.

Bolsonaro neutralizó también la posición hacia Lula del vicepresidente Hamilton Mourao, general retirado que fue elegido senador: "Hasta que no se pronuncie el presidente Bolsonaro no lo haré", advirtió el general que había amenazado con destituir a jueces de la corte debido a la mayoría derechista en el Senado.

Parte de los operadores políticos de Lula planean elevar el número de ministerios a 33, de los 23 actuales.

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