Brasil publicó el contrato que firmó con Pfizer

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El documento fue publicado por el ministerio de Salud brasilero, aunque luego lo tuvo que borrar por pedido de la empresa, y especifica que el pago de las dosis se hará de forma anticipada sin compromiso de entrega en fecha pautada, perdida de inmunidad soberana del Estado y jurisdicción en Nueva York para tratar conflictos, entre otras cosas.

El Ministerio de Salud de Brasil publicó en su página web el contrato que firmaron con el laboratorio norteamericano Pfizer para la compra de vacunas contra el Covid-19. Cómo regía una clausula de confidencialidad el documento se sacó de internet a pesar de que por ley en Brasil todos los contratos firmados por el estado deben ser publicados.

En el texto, Pfizer reconoce que no sabe cuándo va a hacer entrega de las dosis compradas anticipadamente y, que no puede ser penalizada si no cumple con plazos anunciados. Además, establece que no se hará responsable por cualquier efecto adverso que la vacuna pueda generar en los pacientes, y que cualquier diferencia jurídica deberá resolverse en los tribunales de Nueva York, para eso el Estado debe renunciar a la inmunidad soberana de todos sus organismos, incluso del Banco Central, en caso de que tenga una sentencia condenatoria.

El Ministerio de Salud violó la cláusula de confidencialidad del contrato firmado el día 18 de marzo de 2021 entre el Estado brasilero y el laboratorio estadounidense al publicarlo en su página de internet pero debió bajarlo, pero un desarrollador llamado Apolinário Passos lo volvió a subir y aún está disponible en línea a pesar de las presiones, según informó el medio Folha de São Paulo.

En el contrato el laboratorio asume que hará “esfuerzos comercialmente razonables” para poder cumplir con la entrega de las vacunas, aunque detalla cuando lo haría, y establece que una de las variables a ser considerada es si tienen la exclusividad del producto en el mercado. El texto especifica que “un objetivo semejante a su interés comercial bajo circunstancias semejantes y considerando los riesgos relevantes, incertidumbre, límites y desafíos del desarrollo, fabricación, comercialización y distribución de un nuevo producto de vacuna de Covid-19, considerando los siguientes factores: cuestiones reales y potenciales de seguridad y eficacia, novedad, perfil del producto, la posición de exclusividad, el entonces actual ambiente competitivo para tal producto, el ambiente regulador y situación del producto”, entre otros, así como la capacidad para producirlo y obtener los productos necesario para ello.

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Además, le exigió al Estado brasilero que reconozca y concuerde con los esfuerzos del propio laboratorio para desarrollar y fabricar la vacuna, así como también que al momento de la firma del contrato “las partes reconocen que el producto concluyó la Fase 2b/3 de ensayos clínicos y que, a pesar de los esfuerzos de Pfizer en investigación, desarrollo y fabricación, el producto puede no ser bien sucedido en virtud de desafíos o fallas técnicas, clínicas”. En el contrato, que se firmó en marzo de este año, Pfizer reconoce que no había superado la fase 3, a pesar de que desde noviembre del 2020 se publica lo contrario.

Otra de las exigencias que Pfizer le hizo a Brasil , uno de los países más afectados por el coronavirus en el mundo, es que no podrán procesar al laboratorio ni a ninguno de sus asociados por cualquier falla o efecto adverso que la vacuna pueda causar.

En otro fragmento, la empresa farmacéutica impone que a los cinco días de firmado el acuerdo el Estado debía hacer un pedido de compra irrevocable de 100.001.070 dosis, por un valor de US$10 cada una. Brasil debió hacer un pago anticipado del 20% por US$ 200.002.140 a los diez días de firmado el contrato, en tanto el valor total de la compra es por US$1.000.010.700.

Para esto Pfizer emitiría una factura 60 días antes de la fecha prevista de la entrega, que podría no cumplirse, y Brasil debería pagar diez días antes de la entrega del lote a recibir o 30 días después de la emisión de la factura. “En circunstancia alguna Pfizer estará sujeta o será responsable por cualquier penalidad por atraso en la entrega”, establece el contrato.

Con respecto a los registros legales y regulaciones, Pfizer fija que no permite ningún tipo de evaluación del producto por parte de las autoridades locales: “Antes de la entrega Pfizer cumplirá todas las condiciones (en los plazos relevantes) definidas en la autorización; sin embargo, el comprador concederá, u obtendrá en nombre de Pfizer, todas las exenciones, excepciones y renuncias de exigencias específicas del país apara el producto concedidas o permitidas por la Autoridad Gubernamental (incluyendo, entre otros, serialización, test de calidad o de laboratorio aplicable y/o sumisión a formulario de informaciones de comercialización y aprobación), exigencias estas que, ausente de exención, excepción o renuncia, impedirán a Pfizer de entregar y liberar el producto en Brasil (…). Pfizer será integralmente responsable por definir los locales de fabricación y test y conducirá los test de acuerdo con la Autorización. Pfizer no concordará con solicitaciones de test locales o solicitaciones de protocolos de liberación de lotes o pedidos de muestras de registros en este contrato”.

En el punto 8 del contrato refiere a las indemnizaciones, Pfizer le solicita al comprador que los libere, así como a BioNTech y cada una de las partes, de tener que pagar cualquier tipo de indemnización por cuestiones que involucren la investigación, desarrollo, fabricación, distribución o aplicación de la vacuna. La empresa asume que contratará un seguro para cubrir el normal funcionamiento de su actividad, pero que no se hará responsable de cualquier tipo de consecuencia por la aplicación de la vacuna.

Ante cualquier litigio que pueda surgir entre Pfizer y el Estado brasilero, el laboratorio exige que cualquier diferencia legal deberá resolverse en los tribunales de Nueva York y que Brasil “renuncia a cualquier derecho de inmunidad que este o sus activos puedan tener o adquirir en el futuro (a título de inmunidad de soberanía o cualquier otra forma de inmunidad), incluyendo cualquier activo controlado por cualquier agencia, autarquía, Banco Central o autoridad monetaria de Brasil, en relación a cualquier arbitraje o cualquier otro proceso judicial instruido para homologar o ejecutar cualquier decisión, despacho o sentencia arbitral, o cualquier composición en conexión con cualquier arbitraje, sea en Brasil o en cualquier otra jurisdicción extranjera, incluyendo, entre otros, inmunidad contra citación, inmunidad de jurisdicción, o inmunidad contra juzgamiento proferido por una corte o tribunal, inmunidad contra decisión ejecutoria e inmunidad contra aprensión cautelerar de cualquiera de sus activos”.

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