Ya perdieron la vida tres turistas que habían ido al centro recreativo para disfrutar del verano y del sol.
Hotel teixthesun.co.uk
¿Qué puede salir mal en una paradisíaca playa de Mallorca, España, donde se reúnen miles de jóvenes que buscan huir del frío invierno Europeo? Tal parece que varias cosas, sobre todo en un complejo turístico de Magaluf donde ya ocurrieron tres muertes por saltar desde los balcones hacia la pileta, ubicada en el centro de las habitaciones.
Varios turistas intentaron cubrir la trayectoria en el aire desde el balcón de sus habitaciones en el Hotel Teix hacia la pileta situada en el centro del complejo. Las hazañas, cuando exitosas, quedaron registradas en videos que después fueron difundidos vía You Tube, quizás con la intención de incentivar a los espíritus temerarios.
Pero en lo que va del año ya se registraron tres muertes en el Teix, la última ocurrida el 7 de mayo pasado, cuando una inglesa llamada Charlotte Faris cayó desde el balcón de su habitación a las 4:30 de la madrugada, informó el sitio The Sun. La muchacha, de 23 años, había llegado el día anterior al hotel junto a una amiga, que volvió de inmediato a su país tras el incidente.
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Antes que Feris, había perdido la vida en el mismo hotel un joven inglés llamado Benjamin Harper, de 28, oriundo de Twickenham, al sudoeste de Londres. Al parecer, ambos jóvenes estaban alcoholizados casi al punto de la intoxicación y testigos de la muerte de la chica aseguraron que estaba vomitando por la ventana de su cuarto y perdió el equilibrio, lo que la hizo caer de cabeza al vacío desde los 9 metros de altura.
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En el caso del muchacho, Harper habría salido a fumar un cigarrillo pero cayó al vacío porque la baranda del balcón, ubicado en el quinto piso, era demasiado baja.
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El alcohol barato, la música y fiesta resonantes y la amplia variedad de drogas recreativas que son puestas a disposición del público serían sólo algunos de los factores para que las calles de la soleada localidad española se convierta en una bacanal continua durante todo el invierno, con algún que otro Romeo que, botella en mano, salta de su ventana a la de su amada, sin tener en cuenta que se encuentra a más de 30 metros de altura.
La muerte de Feris, oriunda de la localidad inglesa de Stevenage, Herts, reavivó el debate por la seguridad de los turistas en un hotel que ofrece apenas unos delgados barrotes en sus balcones por toda seguridad y que de todas maneras no puede controlar la vorágine de sus propios huéspedes.
"Los ingleses no tienen control. La gente se muere porque están borrachos", señaló una empleada del boliche "El Mundo", de Magaluf. "Se la pasan de fiesta en los balcones después de estar toda la noche afuera. De hecho, en el Teix subieron la altura de las barandas hace un par de años", explicó la joven.
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