El misterioso homenaje en la tumba de Edgar Allan Poe

Mundo

Todos los 19 de enero, aparecían en el cementerio tres rosas y una botella de cognac. Pero ya no.

Desde hace 50 años, todos los 19 de enero la tumba de Edgar Allan Poe amanecía con tres rosas y una botella de cognac a medias que colocaba un misterioso admirador de la obra del escritor inglés.


 


El responsable de la casa-museo de Poe en Baltimore, Jeff Jerone, contó que desde 1978 montaba una guardia en el cementerio y veía llegar de madrugada a un hombre con abrigo negro, bufanda blanca y un sombrero de ala amplia.


 


Sin embargo, el 2009 fue el último año en que la tumba amaneció sin el tradicional homenaje. Según la leyenda, la tradición data de la década del 40, cuando el episodio fue mencionado en un diario local.


 


En 2007, Sam Porpora, un antiguo historiador de la iglesia de Westminster se adjudicó ser el misterioso visitante y declaró que había comenzado la costumbre como una forma de dar publicidad a la Iglesia.


 


Pero algunos detalles dados por Porpona no correspondían con hechos verificados, por lo que su historia fue desestimada.


 


El misterio se suma a la enigmática muerte del escritor, quien fue encontrado en estado delirante en las calles de Baltimore el 3 de octubre de 1849 y llevado al Washington College Hospital, donde murió horas después.


 


Con la mente en desvarío, Poe no supo explicar qué le había sucedido ni por qué llevaba ropas que no eran las suyas.


 


El examen médico no fue conservado y los periódicos de la época hablaron de “inflamación cerebral”, un común eufemismo para muertes por causas deshonrosas, como el alcoholismo.


 


Fue enterrado en la tumba de su abuelo en el camposanto de la iglesia de Westminster y en 1875 sus restos fueron colocados en una tumba con ornamento en la que fueron depositados los restos de otros familiares.

Dejá tu comentario