El papa León XIV tuvo una multitudinaria bienvenida en Montevideo a bordo del papamóvil: las imágenes

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El Papa fue recibido por el presidente Yamandú Orsi y encontró muestras de afecto de cientos de personas que se acercaron para saludarlo.

El papa León XIV inició su visita apostólica a Uruguay con una cálida y multitudinaria recepción en Montevideo. Después de aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, el Pontífice fue recibido por el presidente Yamandú Orsi y emprendió un recorrido que convocó a cientos de personas sobre la rambla, donde fieles y vecinos se acercaron para verlo de cerca y expresarle su afecto.

La llegada del Santo Padre despertó una postal particular en la capital uruguaya. A lo largo del trayecto, numerosas personas aguardaron su paso y acompañaron el desplazamiento de la comitiva, en una demostración de entusiasmo que se extendió hasta el centro de la ciudad.

El recorrido comenzó en las inmediaciones del aeropuerto y continuó por avenida de las Américas, Rafael Barradas y la rambla montevideana, antes de tomar las calles Paraguay y 18 de Julio para llegar a Plaza Independencia, donde se desarrolló la ceremonia oficial de bienvenida.

Una recepción multitudinaria en uno de los países más secularizados de América Latina

La convocatoria adquirió una dimensión particular por el contexto religioso de Uruguay. A diferencia de otros países de la región, el catolicismo no reúne allí a una mayoría de la población: de acuerdo con una encuesta de la consultora Factum, el 33% de los uruguayos se identifica como católico, mientras que un 54% manifestó no profesar ninguna religión, ser agnóstico o ateo.

Ese escenario no impidió que la llegada de León XIV generara una importante movilización popular. La presencia de personas en distintos puntos del recorrido reflejó el interés que despertó la visita, incluso entre una sociedad caracterizada por un alto grado de secularización.

Uruguay, además, no recibía a un Papa desde las visitas de Juan Pablo II en 1987 y 1988. La llegada de León XIV, casi cuatro décadas después, representó por eso un acontecimiento de especial relevancia para la Iglesia Católica y para la vida institucional del país.

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