Empezaron a reconstruir el esqueleto fosilizado de un mastodonsaurus que data de hace 240 millones de años
Tras el hallazgo en Polonia que sorprendió al mundo de la paleontología hace tres años, un equipo de más de 2.000 personas persiste en la tarea de rearmarlo.
Un equipo de más de 2.000 personas trabaja en Polonia para reconstruir de manera puntillosa el esqueleto fosilizado de un Mastodonsaurus, un anfibio que habitó la Tierra hace más de 240 millones de años que llegó a ser contemporáneo de los primeros dinosaurios.
Los restos fosilizados fueron hallados en 2023 durante una excavación en el sur de Polonia, lo que da cuenta de lo distinto era el terreno en la prehistoria. Aunque la mayoría de los animales del género Mastodonsaurus medía entre 2 y 3 metros de largo, el especímen en cuestión medía seis.
Hoy el ejemplar es estudiado y está en proceso de reconstrucción en el Centro de Ciencias Copérnico de Varsovia, donde los paleontólogos Tomasz Sulej y Wojciech Pawlak convocaron a profesionales de todo el mundo para la tarea de cincelar pequeños pedazos de roca para extraer el hueso lo más intacto posible.
Con la ayuda de una iluminación ultravioleta que permite discernir entre matriz y fósil, los voluntarios intervienen el material con cinceles neumáticos pequeños que se operan en sesiones de un máximo de dos horas bajo supervisión de los encargados del proyecto.
Después de tres años de trabajo, los paleontólogos están cerca de poder lograr la exposición del Mastodonsaurus en un museo, lo que permitiría estudiar de cerca a la criatura que habitó los ecosistemas acuáticos del Triásico como un animal depredador.
El Mastodonsaurus era un anfibio de cráneo ancho y plano, con una mandíbula alargada y dientes cónicos que asemejan a los de cocodrilos, caimanes y otros reptiles.
Aunque convivió con los dinosaurios, el Mastodonsaurus es un eslabón perdido entre los animales del mundo actual y los icónicos gigantes que dominaron la Tierra en sus albores.
Una eventual muestra del ejemplar hallado en Polonia permitiría observar más en detalle la morfología de la especie, y lo que su cuerpo puede indicar sobre sus hábitos como depredador acuático.
Por ahora se asume que cazaba por emboscada, que sus presas eran peces y otros anfibios y que era un depredador exitoso. Pero los investigadores, con Sulej y Pawlak a la cabeza, esperan saber más sobre su contexto paleoambiental, sobre cómo se movía y desplazaba, y cómo interactuaba con su elemento.
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