Familiar dijo: "Dentro de los pronósticos nunca estaba que falleciera"
Es nieto de una mujer asesinada por el enfermero de La Española, en Montevideo.
José Ignacio Segovia tiene 28 años y hace dos sufrió la muerte de su abuela materna, Soledad Lantes Felípez. La mujer estaba internada en la Asociación Española, la institución privada donde trabajó Ariel Acevedo, uno de los enfermeros acusados de matar pacientes.
En una entrevista que le concedió al diario El Observador, el joven relató la muerte de su familiar y luego cómo tomaron la noticia de que no había sido por “causas naturales”.
“Nos decían que evolucionaba bien, que los signos vitales se mantenían estables, la parte neuronal venía dentro del pronóstico, es más: la misma neuróloga que la estaba atendiendo le había pedido un examen para las 5PM”, recordó José Ignacio.
Y aclaró, rotundo: “Dentro de los pronósticos nunca estaba que ella falleciera”.
Por ello mismo, “a los 10 días de que mi abuela fallece yo les mandé un mail a la Española, traté de tener una comunicación telefónica, para pedirles la historia y en ningún momento recibí respuesta”.
El joven hizo memoria y contó que al momento de la muerte, con su familia se acercaron a la cama de la mujer y un enfermero “se sentó a mirar, simplemente, lo que estábamos haciendo nosotros”.
Luego de un tiempo, lo llamaron desde Interpol. “Me dijeron que habían comenzado una investigación y que mi abuela era una de las víctimas (de los enfermeros)”.
“Salí de ahí, intentando pensar de qué manera podía encarar esto”, confesó estremecido.
Así, explicó que “después de dos años y uno intentar asimilar que nuestro familiar había fallecido por causas naturales, terminar enterándote de esta forma que alguien la mató porque sí, por creerse un “dios”, en el caso tanto de mi madre como de mi madrina, revolucionó bastante”.
“Ahora lo que estamos intentando es volver a cierta normalidad, pensar con la cabecita e ir viendo qué es lo que más nos conviene”, concluyó Segovia.
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