Gurka: discriminado y no le alcanza su pensión

Mundo

*Se trata de un veterano nepalí que peleó en la guerra por las Islas Malvinas, que se quejó porque sus colegas británicos cobran más que los gurkas.
*El ex sargento cobra 200 dólares por mes y aseguró que siente discriminado por el Gobierno del Reino Unido.

NA
Por NA
Los gurkas, el ejército de mercenarios británicos que peleó en las Malvinas, no eran más que un grupo de hacheros santiagueños o correntinos, diestros en el manejo del hacha y el machete.

Sin embargo, el regimiento británico de los Gurkas solía infundir miedo en el ánimo de los soldados argentinos, durante la guerra de las Malvinas. Tanto que éstos preferían rendirse antes que enfrentar a aquellos montañeses nepalíes armados con cuchillos.

Pero mientras Gran Bretaña conmemora el 25 aniversario de la recuperación de las islas, el veterano de guerra San Bahadur Tamang ha acusado a sus antiguos superiores de discriminación y afirma que merece más por sus sacrificios.

"Como yo, muchos ex soldados británicos gurkas viven en la pobreza a pesar de haber pertenecido alguna vez al ejército británico", dijo a una agencia internacional ese ex sargento de 51 años.

Tamang dice que recibe una pensión de alrededor de 100 libras (200 dólares) mensuales, muy por debajo de lo que reciben sus antiguos colegas británicos y dijo que la cantidad no es suficiente para mantener a su familia.

También se le ha negado el derecho automático a residir en Gran Bretaña a pesar de haber servido a ese país durante 17 años.

"Esto es muy discriminatorio y nos merecemos mucho más", dice Tamang, vestido con una elegante chaqueta, una corbata con imágenes del famoso cuchillo gurka, el kukuri, y cinco medallas británicas adheridas sobre su pecho.

El primer contacto entre británicos y gurkas fue en 1815, cuando los primeros enviaron una fuerza de expedición para tratar de tomar el control de la montañosa región de Gurka, en el actual Nepal central.

Impresionados por su ferocidad en la lucha y por su naturaleza buena, los británicos comenzaron a reclutar a los guerreros montañeses para su ejército y desde entonces los gurkas han participado en casi todos los compromisos militares de Gran Bretaña.

Alrededor de 200.000 gurkas lucharon con los británicos en la primera y segunda guerras mundiales, de los cuales unos 43.000 resultaron muertos o heridos.

Hoy en día hay alrededor de 3.500 gurkas en servicio en el ejército británico. Tamang sonríe al recordar su experiencia en el helado y ventoso campo de batalla de las Malvinas.

"Muchos compañeros fueron heridos en los ataques de mortero argentinos. Pero justo antes de enfrentarnos a ellos en combate escuchamos que se habían rendido", cuenta el veterano.

Tal vez las fuerzas argentinas vieron las fotografías mostradas por el ministerio de Defensa británico, en las que se veía a los sonrientes gurkas afilando sus largos y curvos cuchillos kukuri, utilizados con gran eficacia en el combate cuerpo a cuerpo durante siglos.

"Creo que los argentinos nos tuvieron miedo por nuestra ferocidad en el combate. Tenían la idea de que los soldados gurkas vivían en la jungla y eran caníbales... esto debe haberlos asustado muchísimo", dice Tamang.

Nepal es uno de los países más pobres del planeta y cada una de las 230 plazas que el ejército británico ofrece aquí anualmente es peleada con fiereza. Este año se presentaron 14.600 nepalíes.

Aunque Tamang no se arrepiente del tiempo que sirvió en el ejército británico, lamenta el trato que se le ha dado desde su retiro.

De acuerdo a reglas que datan de 1947, recibe una pensión ligada a la que reciben los gurkas que sirven en el ejército indio.

El mes pasado, el ministerio de Defensa británico anunció una mejora en los pagos y en las condiciones de los gurkas, lo que significa que aquellos que actualmente están en servicio tendrán derecho al mismo salario, beneficios y pensiones que sus colegas británicos.

Las nuevas reglas afectan sólo a aquellos gurkas retirados después de 1997, cuando su base fue trasladada de Hong Kong a Gran Bretaña.
Para Tamang, retirado en 1992, como para muchos otros como él, nada ha cambiado.

"Qué bueno que las nuevas generaciones obtengan beneficios, pero no deberían ignorarnos", dice Tamang, cuyo padre sirvió también en el famoso regimiento. "Todos los gurkas ex combatientes deberían tener las mismas pensiones y derechos de asentamiento y nuestros hijos deberían tener oportunidades para trabajar en el Reino Unido".

Dejá tu comentario