Israel mandó tropas al Líbano y Hezbolá declaró una "guerra abierta"
La escalada en Medio Oriente suma un nuevo capítulo tras el envío de fuerzas israelíes al sur libanés y el endurecimiento del discurso del grupo chiita, que ya lanzó misiles y drones hacia el norte de Israel.
La tensión en Medio Oriente volvió a escalar con fuerza este martes luego de que Israel confirmara el despliegue de tropas adicionales en la frontera norte y en sectores del sur del Líbano, en medio de un intercambio de ataques con Hezbolá que amenaza con transformarse en un conflicto de mayor escala. La decisión se produjo tras una serie de lanzamientos de cohetes y drones contra territorio israelí, atribuidos al grupo armado libanés.
Según fuentes militares, las Fuerzas de Defensa de Israel reforzaron posiciones estratégicas y avanzaron con maniobras terrestres limitadas con el objetivo declarado de neutralizar infraestructura considerada hostil y prevenir nuevas ofensivas contra comunidades del norte israelí. En paralelo, se ordenaron evacuaciones preventivas en distintas localidades cercanas a la frontera, ante el riesgo de una escalada mayor.
Del otro lado, Hezbolá elevó el tono de su advertencia. Voceros del movimiento respaldado por Irán aseguraron que la organización está preparada para una “guerra abierta” si continúan las operaciones militares israelíes en suelo libanés. En las últimas horas se registraron nuevos lanzamientos de proyectiles y drones, mientras que la aviación israelí respondió con bombardeos selectivos en el sur del Líbano y en las afueras de Beirut.
El recrudecimiento de los enfrentamientos marca una ruptura de la frágil calma que se había mantenido en la frontera desde fines de 2024, cuando ambas partes redujeron la intensidad de los ataques tras meses de tensión vinculada al conflicto en Gaza. Sin embargo, los incidentes aislados nunca cesaron por completo y en las últimas semanas se multiplicaron los cruces, hasta desembocar en la actual escalada.
Analistas internacionales advierten que el mayor riesgo es que los enfrentamientos dejen de ser intercambios acotados y se transformen en una guerra de mayor alcance, con impacto directo en la estabilidad regional. La posibilidad de que otros actores se involucren, directa o indirectamente, mantiene en alerta a la comunidad internacional.
En ese marco, la Organización de las Naciones Unidas llamó a la “máxima moderación” y pidió a ambas partes evitar acciones que puedan profundizar el conflicto. Diplomáticos occidentales también iniciaron contactos para intentar contener la situación y evitar un escenario de guerra total en la frontera norte de Israel.
Mientras tanto, miles de civiles de ambos lados de la línea divisoria permanecen bajo amenaza constante. En el norte israelí continúan las restricciones de movimiento y actividades, mientras que en el sur del Líbano se reportan desplazamientos internos ante el temor a nuevos bombardeos.
Con tropas en el terreno, misiles en el aire y un discurso cada vez más beligerante, la región vuelve a quedar al borde de un conflicto abierto cuyas consecuencias podrían trascender ampliamente la frontera entre Israel y el Líbano.
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