Tres jóvenes de Houston, Estados Unidos, fueron acusados de profanar la tumba de un chico muerto en 1921, arrancarle la cabeza al cadáver y utilizarla como pipa para fumar marihuana.
La historia salió a la luz luego de que uno de los adolescentes fuera detenido por la policía con un auto robado y él mismo se la contara, según publica el diario Houston Chronicle. Pero el primer policía que lo escuchó no lo creyó y supuso que era un invento para distraerlo durante el control.
La historia empezó a parecerles cierta al hablar con otro de los jóvenes involucrados. Cuando le recordaron el hecho vomitó al instante.
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Ahora, Kevin Wade Jones Jr., Mathew Richard González y otro chico menor de 17 años enfrentan cargos por la profanación de la tumba, mientras que la policía busca a un cuarto implicado.
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