Los increíbles detalles del cautiverio
Por EFE
Y es que todo apunta a que, según las informaciones, la víctima tuvo siete hijos de su padre, de los cuales uno murió poco después de nacer. Los demás son tres varones y tres chicas que hoy tienen entre 5 y 20 años.
Todos los hijos de Elisabeth nacieron en el sótano-cárcel, que aún no había sido identificado hoy por las autoridades.
Kerstin, Stefan y Felix vivieron siempre allí, nunca fueron registrados oficialmente, ni fueron a la escuela, ni tuvieron cuidados médicos.
Los otros tres -Lisa, Monika y Alexander- "aparecieron" poco después de nacer delante de la vivienda de Joseph F. y su esposa, Rosemarie, quienes los adoptaron supuestamente como niños abandonados que no tenían vínculo de parentesco alguno con ellos.
Por su parte, Rosemarie declaró que no tenía ni idea de lo que estaba pasando, algo que Elisabeth confirmó.
Algunos vecinos dijeron a los medios locales que el detenido les había asegurado desconocer el paradero de su hija, que pensaba que se había ido con una secta, una versión que también parecía creer su esposa Rosemarie.
Otros, que declararon a la prensa estar bajo "shock" tras la noticia, describieron al pensionista como alguien que "no llamaba la atención" y que "siempre saludaba amablemente".
Para las autoridades austríacas todo empezó cuando una joven de 19 años (Kerstin F.) fue internada el pasado día 19 en el Hospital Clínico de Amstetten, en estado inconsciente y gravemente enferma.
La paciente fue transportada al hospital por Josef y llevaba consigo una carta escrita a mano, donde su madre, Elisabeth, pedía ayuda para su hija.
El abuelo -sospechoso de ser también el padre- de la enferma declaró que la joven inconsciente había sido "depositada" delante de su vivienda, un edificio de apartamentos.
Los médicos, como necesitaban conocer el pasado de la enfermedad para poder tratar a la joven, pidieron ayuda a la población con un llamamiento a través de la prensa.
La policía inició pesquisas y descubrió entonces que la madre de la paciente, Elisabeth F., estaba desaparecida desde el 29 de agosto de 1984, y que sus padres habían recibido una carta un mes después, en la que la hija les pedía que no intentaran buscarla.
Según precisó a Efe una fuente policial, finalmente ayer, tras un aviso confidencial, la policía encontró a Josef y a Elisabeth cerca del hospital en Amstetten, pues "evidentemente, la madre quería saber cómo estaba su hija".
Ambos fueron conducidos a una comisaría para ser interrogados. Elisabeth causó "una impresión de extrema inestabilidad psíquica" y también mal aspecto físico, señala en el comunicado difundido hoy por las autoridades.
Sólo tras una larga conversación durante la cual se le aseguró que no tendría más contactos con su padre y que sus hijos iban a estar bien cuidados, Elisabeth se mostró dispuesta a hacer una amplia declaración, añade.
Mientras, Kerstin continuaba este domingo en cuidados intensivos, debatiéndose entre la vida y la muerte, y Elisabeth y sus otros hijos estaban sometidos a tratamiento psicológico.
De acuerdo con la ley austríaca, la policía no desveló más que la primera letra de apellido del detenido y los demás afectados, pero la radio y televisión pública ORF afirmó que la hija del detenido se llama Elisabeth Fritzl, por lo que se deduce que su apellido es el mismo que el de su padre y su madre






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