Lula da Silva cumple 81 años: una vida de lucha política, adversidades y regreso al poder

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El presidente brasileño cumple 81 años tras su histórica victoria electoral, con una vida marcada por la lucha sindical, la prisión y el regreso al poder.

Tras imponerse en el histórico balotaje presidencial frente a Flávio Bolsonaro, Lula da Silva cumple este martes 81 años. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) pasó de encabezar huelgas obreras y desafiar a la dictadura militar a ocupar la Presidencia de Brasil, en una trayectoria marcada por la lucha, las derrotas electorales, 580 días en prisión y un regreso al poder que lo convirtió en el primer mandatario brasileño elegido cuatro veces para el cargo.

Luiz Inácio nació el 27 de octubre de 1945 en Garanhuns, en el estado de Pernambuco, al nordeste de Brasil, en el seno de una familia pobre. Durante su infancia se mudó junto a su madre y sus hermanos a San Pablo en busca de un futuro mejor.

Las dificultades económicas persistieron y lo llevaron a abandonar la escuela a los 14 años para formarse como tornero mecánico, un oficio que lo acercó al movimiento obrero y sentó las bases de su posterior carrera política.

A los 17 años, mientras trabajaba turnos nocturnos en una fábrica para ayudar a su familia, sufrió uno de los episodios que marcarían su vida: una máquina le aplastó el dedo meñique de la mano izquierda. La demora en la atención médica impidió salvar el dedo y los médicos debieron amputárselo, una lesión que con el tiempo se convertiría en un símbolo de su origen obrero y de su lucha en defensa de los trabajadores.

De dirigente sindical a presidente de Brasil

Lula comenzó a ganar protagonismo nacional durante las huelgas metalúrgicas de fines de los años '70, cuando encabezó reclamos salariales y movilizaciones obreras en el cordón industrial del ABC paulista, en plena dictadura militar. En 1980 fue detenido y pasó 31 días en prisión por liderar una de esas huelgas, un episodio que terminó consolidando su proyección política.

Poco después participó de la fundación del Partido de los Trabajadores, una fuerza que reunió a sindicalistas, militantes sociales, intelectuales y sectores de izquierda.

Tras varios años de militancia política e intentos electorales fallidos, llegó a la Presidencia el 1 de enero de 2003 y gobernó durante dos mandatos consecutivos hasta 2010. Sus gobiernos estuvieron asociados a políticas orientadas a reducir la pobreza y ampliar el acceso a la alimentación y los ingresos, además de otorgar a Brasil una mayor proyección internacional.

En 2011, Lula enfrentó un cáncer de laringe, del que logró recuperarse tras someterse a quimioterapia. En 2017 perdió a su esposa, Marisa Letícia, compañera de más de cuatro décadas y una figura clave tanto en su vida política como familiar. Lejos de la escena pública, esos años estuvieron atravesados por desafíos personales que marcaron profundamente su historia antes de la persecusión judicial que lo llevaría a prisión.

Lula junto a su esposa, Marisa Letícia, durante su lucha contra el cáncer de laringe.

Lula junto a su esposa, Marisa Letícia, durante su lucha contra el cáncer de laringe.

En 2018 fue encarcelado tras ser condenado en causas vinculadas con la operación Lava Jato, en el marco de un proceso judicial irregular. Permaneció detenido durante 580 días, hasta recuperar la libertad en noviembre de 2019. Dos años después, el Supremo Tribunal Federal anuló sus condenas por cuestiones de jurisdicción y reconoció la parcialidad del entonces juez Sérgio Moro en uno de los procesos, lo que le permitió recuperar sus derechos políticos.

Durante su encarcelamiento también sufrió la muerte de su hermano Genival Inácio da Silva, conocido como "Vavá", y denunció que no pudo despedirse de él a tiempo debido a las trabas impuestas por la Justicia. Apenas un mes más tarde también perdió a su nieto Arthur, de siete años, víctima de una meningitis, un doloroso episodio para el que obtuvo una autorización excepcional que le permitió asistir al funeral bajo custodia policial. Fue en ese contexto, donde conoció y afianzó su relación con Rosângela da Silva, conocida como "Janja", con quien mantuvo un vínculo a través de visitas y cartas durante su detención.

En una vida atravesada por la lucha, la pérdida y la resiliencia, 2022 le reservó un nuevo capítulo. Lula volvió a competir por la Presidencia y derrotó a Jair Bolsonaro en segunda vuelta. Ese mismo año se casó con Janja. Desde entonces, encabeza su tercer mandato al frente de Brasil, decidido a dejar una nueva marca en la historia política del país.

La rutina física que mantiene a los 81 años

Además de su actividad política, Lula también comparte en sus redes sociales imágenes de su rutina de entrenamiento, que combina caminatas, ejercicios aeróbicos y musculación, una práctica que mantiene de manera regular.

Durante las campañas electorales, esas publicaciones funcionaron como una respuesta a quienes cuestionaban su edad y su estado físico. Sin embargo, el rasgo distintivo de su trayectoria parece estar menos ligado a la vitalidad personal que a su capacidad para mantenerse vigente en la vida política después de décadas de actividad, derrotas y momentos de adversidad.

Una historia que sigue abierta

A los 81 años, Lula da Silva enfrenta su cuarto mandato presidencial tras protagonizar una remontada histórica en el balotaje frente a Flávio Bolsonaro.

Después de atravesar la persecución durante la dictadura militar, las causas judiciales y distintos golpes personales, el líder del Partido de los Trabajadores volvió a la cima de la política brasileña y sigue dando batalla.

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