El brasileño aclaró que nunca le pidió al supremo tribunal postergar una causa por el inicio de elecciones y aseguró que ahora está "indignado".
EFE
El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva desmintió haber presionado al presidente del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), Gilmar Mendes, para postergar por motivos electorales el inicio del juicio penal por el escándalo del "mensalao", denuncia que motorizó a legisladores de la oposición a pedir una investigación a la Fiscalía General.
"Mi sentimiento es de indignación", expresó el ex mandatario en una nota divulgada este lunes por el Instituto de la Ciudadanía, en referencia a la nota publicada este fin de semana en la revista Veja, en la que Mendes asegura que Lula le habría señalado la "inconveniencia" de realizar el juicio por corrupción contra funcionarios de su primer gobierno antes de las elecciones municipales de octubre.
De acuerdo con la publicación, en un encuentro realizado el 26 de abril, el magistrado aseguró que el ex mandatario le ofreció "protección" para el caso de que fuera llamado a declarar ante la comisión legislativa que investiga los alcances de una red ilegal de juegos de azar, en la que está involucrado el senador conservador Demóstenes Torres, amigo de Mendes.
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"La reunión existió, pero la versión de Veja sobre el tenor de la charla no es verídica", afirmó Lula, según la nota de la organización, que sostiene que el ex presidente "jamás intervino ni intentó intervenir en las decisiones de la Suprema Corte o de la Fiscalía... sobre el proceso penal del llamado mensalao", y en sus dos mandatos siempre respetó "rigurosamente" la autonomía y la independencia del Poder Judicial.
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Las declaraciones de Mendes movilizaron a la oposición, que pidió a la Fiscalía General de la República que investigue si el ex presidente presionó al juez para aplazar el juicio sobre el "mensalao".
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El pedido de investigación fue presentado hoy al jefe del Ministerio Público Federal, Roberto Gurgel, por los partidos Demócratas (DEM), de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y Popular Socialista (PPS).
En la reunión en la que Mendes denuncia, según la revista, haber recibido estas presiones, también estaba el ex ministro de Defensa Nelson Jobim, quien ayer negó que en el encuentro se hubiera hablado del "mensalao".
El escándalo se originó en 2004, durante el primer mandato de Lula, cuando la prensa denunció que diputados cobraban sobornos para votar favorablemente proyectos impulsados por el Poder Ejecutivo, y le valió el cargo al entonces jefe de gabinete y hombre de mayor confianza presidencial, José Dirceu, acusado de ser el cabecilla de una asociación ilícita.
Los jueces del STF se reunieron la semana pasada para avanzar en el cronograma y los aspectos logísticos del proceso por el "mensalao", que comenzó a tramitarse ante el máximo tribunal en 2007. La causa tiene 38 imputados y contiene denuncias realizadas hace al menos siete años.
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