El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, ratificó que su gobierno desconocerá la elección presidencial que consagró a Porfirio Lobo como el nuevo presidente de aquel país centroamericano.
En tanto que el canciller brasileño, Celso Amorim, dijo que evalúa el cierre de la embajada en Tegucigalpa, capital de Honduras, donde desde septiembre se encuentra alojado el presidente derrocado Manuel Zelaya.
Sin embargo, en declaraciones a la prensa brasileña desde Estoril, Portugal, donde participa en la Cumbre Iberoamericana, Lula afirmó que Zelaya continuará dentro de la embajada brasileña hasta que tenga todas las garantías de seguridad.
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En relación a las elecciones de ayer, Lula se mostró en sintonía con la presidente argentina Cristina Kirchner y varios mandatarios internacionales más, al afirmar que "Brasil mantendrá su posición de no reconocer las elecciones que fueron coordinadas por un gobierno golpista, porque no es posible aceptar un golpe".
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"Si no condenamos el golpe, no sabemos dónde habrá otro", dijo el mandatario, quien intercambió cartas con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sobre sus diferencias frente a las elecciones hondureñas, finalmente apoyadas por Washington.
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Sobre Zelaya, Lula dijo: "No sé si después de la elección van a querer que vuelva al poder. Sería como mínimo un chiste, pero de cualquier manera, forma parte de la cultura latinoamericana".
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