Después de varias horas de infructuosa búsqueda, un hombre de San Pablo, Brasil, encontró el cadáver de su hijo de sólo tres años en el interior del baúl de su auto, con signos de asfixia y deshidratación.
Al parecer, el chico había sido visto por última vez el miércoles pasado mientras jugaba en el garage de la casa de sus padres, en la localidad brasileña de Varzea Paulista, a 54 kilómetros de San Pablo. Pero cuando su padre, un chofer de colectivo de esa ciudad, regresó a su casa alrededor de las dos de la tarde, el chico ya no estaba.
Entonces, el hombre volvió a su trabajo mientras su mujer y el hijo mayor de ambos buscaban al chico en las casas de los vecinos y familiares sin tener resultados. Finalmente, cuando el marido volvió a la casa, la mujer le pidió como último intento que se fijara si estaba escondido en el baúl del auto, donde efectivamente se encontraba.
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Según investigadores de la policía, el chico murió por deshidratación aguda y asfixia, probablemente provocados por la permanencia prolongada dentro del espacio reducido del baúl. Cuando fue encontrado, los paramédicos llevaron al pequeño al hospital más cercano, donde fue imposible reanimarlo y finalmente fue declarado muerto.
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A raíz del episodio, los padres del chico quedaron es estado de shock, por lo que también fueron atendidos por los médicos locales. Además, la policía los incluyó en la lista de responsables por la muerte de su hijo, ya que no quedaron claras las circunstancias en las que el chico quedó dentro del baúl.
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