Madre de la modelo brasileña pide que su muerte no sea inútil

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* La madre de Ana Macan, la mannequin que murió de anorexia, rogó a los padres de todo el mundo que cuiden de sus hijos y abran los ojos para no perderlos.
* La agencia que la representaba deslindó toda responsabilidad.

Tras la muerte de Ana Carolina Reston Macan, la modelo brasileña que murió ayer luego de 22 días de internación debido a un cuadro de anorexia nerviosa agudo, sus familiares salieron a hablar con la prensa.

“Por amor de Dios, cuiden de sus hijos y abran los ojos para no perderlos,” dijo la madre de la joven a la red de televisión Globo.

La mujer confesó que temía que su hija se enfadara con ella si la obligaba a comer y aseguró que Ana Carolina era todo lo que tenía en la vida. “Era una niña que nunca dio trabajo”,  agregó la madre.

Según declaraciones de la tía, Mirthes Reston, la joven se quejaba de tener demasiado vientre y decía que tenía que comer poco para mantener la línea.

En tanto, una prima, Geise Reston Strauss, confesó que se dio cuenta de la mala alimentación de la modelo al convivir con ella en 2003.



La familia de la modelo intentó que aceptase ayuda médica, pero ella no reconocía estar enferma.



La agencia de modelos se lava las manos

L'Equipe, la agencia mexicana que representaba a la joven, dijo que la contrató casi sin conocerla en julio 2005, cuando la muchacha se encontraba en México sin tener siquiera donde vivir y les pidió ayuda por problemas con su representante anterior.

Según dicen, Ana Carolina Reston Macan  estaba delgada pero con aspecto saludable, aunque le pidieron que ganara peso para responder a los gustos del mercado de México.
Incluso, su extrema delgadez hizo que perdiera un trabajo deseado en Japón. Cuando los representantes de la agencia en Osaka vieron que la muchacha era tan delgada, la mandaron de vuelta a Brasil.

Fue a su regreso cuando la dirección de L'Equipe conoció a la mannequin y se dio cuenta de que realmente podía tener un problema de salud grave. En ese momento, le aconsejaron visitar un especialista en trastornos alimenticios pero la modelo hizo caso omiso.

La agencia, que asegura incentivar la salud de sus profesionales y una alimentación y ejercicio sano, dice lamentar lo ocurrido y que nunca dejó de prestar ayuda a la modelo.

Una víctima más de la moda

Con la muerte de Ana, se reavivó el debate sobre la delgadez exagerada de algunas modelos y un ideal de belleza que puede inducir a desórdenes alimenticios, especialmente en adolescentes y jóvenes.

La muchacha pesaba tan sólo 40 kilos y se alimentaba de tomates y manzanas. Tenía un índice de masa corporal de 13,2, cuando el ideal, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 18,5, y debería pesar al menos 57 kilos.

La joven, que ingresó en el centro hospitalario el pasado 25 de octubre a causa de una insuficiencia renal, había reducido su alimentación hasta el punto de que pesaba 40 kilos, pese a medir 1,74 metros de altura.

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