Mariachis le cantaron al Papa

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El sumo pontífice no pudo resistirse al extraño magnetismo de los hombres con sombrero. Se quedó mirándolos, jugó con uno de los trajes y los bendijo. Ahora irá camino a Cuba.

El Papa Benedicto XVI salió desde el lugar donde descansaba para saludar a los fieles mariachis que le dedicaron uno de sus característicos temas. Emocionado, el alemán les dio su bendición.

El religioso se había retirado ya al Colegio Miraflores, después de haber oficiado una misa masiva y haber encabezado un rezo de vísperas con los obispos latinoamericanos.

Pero a la puerta del colegio todavía había esta noche centenares de personas que seguían a la espera, una presencia que se vio reforzada por un conjunto de mariachi que comentó a entonar varias piezas para amenizar la noche a Benedicto XVI.

Fuera de programa y por sorpresa, el Papa se acercó a la puerta, tomó un sombrero de charro blanco que le ofrecieron y, mediante intérprete, dio su último mensaje a quienes estaban reunidos.

"Ahora puedo entender por qué el papa Juan Pablo II decía: 'Me siento como un Papa mexicano'", dijo el pontífice. "México va a permanecer siempre en mi corazón", agregó.

Pero se disculpó por no permanecer más tiempo. "Tienen que entender que mañana tengo otro viaje, a Cuba, pero se van a quedar con mi bendición", dijo Benedicto XVI, en italiano, antes de bendecir a todos los reunidos.

Después de despedirse con un "buenas noches" en español, el papa se retiró de nuevo al interior del Colegio de Miraflores.

El gesto fue seguido con gran entusiasmo y un ambiente festivo en las dos plazas más importantes de León, donde pudo verse por pantallas gigantes instaladas para seguir los actos que había desarrollado este domingo Benedicto XVI.

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