Ofrecen recompensa por datos del agresor de una tortuga

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Se trata de una "tortuga boba" de 57 años que apareció con un arponazo en la cabeza. Se recupera en un hospital.

Como si de un fugitivo se tratara, en Florida, Estados Unidos, se ofrece una recompensa de más de 10.000 dólares a quien aporte información que permita detener al agresor de una tortuga que se recupera en un hospital de una herida de arpón en la cabeza.

"Sara", una tortuga boba (también conocida como caguama), es aún joven, pesa 57 kilos y su vida ya está fuera de peligro, pese a que el 3 de agosto fue rescatada con una herida de arpón que le atravesó la cabeza en un remoto cayo del sur del estado de Florida.

La indignación de quienes la rescataron y atendieron en un hospital para animales en peligro de extinción fue tal que ellos mismos decidieron ofrecer una recompensa para encontrar al agresor.

Richie Moretti, fundador del hospital, primero ofreció 500 dólares, luego Tom Luebke, un ingeniero que suele colaborar como voluntario, aportó también fondos y, así, fue subiendo la suma a medida que empresas locales, negocios y particulares se iban enterando de lo ocurrido.

Incluso hubo quien no ofreció dinero para engrosar la recompensa sino servicios, de forma que además de los 10.850 dólares en que se acumulan ya, quien dé pistas que lleven a la detención del agresor podrá disfrutar también de tres inmersiones de buceo gratis en una escuela de la zona.

Otra compañía ofrece tres salidas de pesca gratuitas y otra firma ocho horas gratis de trabajos de soldadura en cualquier lugar de los cayos de Florida.

La joven tortuga -a la que tratan como si fuera una hembra pese a que aún no tiene suficiente edad para saberlo- pertenece a una especie (Caretta caretta) en peligro de extinción.

Carnívora y más bien solitaria, a la tortuga boba le gusta acudir a los cayos de Florida para poner sus huevos, aunque su presencia está muy extendida por diferentes zonas del planeta, entre ellas el mar Mediterráneo.

Según fuentes del Hospital de Tortugas de la localidad de Marathon, en plenos cayos del sur de Florida, Nicholas Borg y su padre pescaban el pasado 3 de agosto cuando vieron a una tortuga con dificultades para subir a la superficie a tomar aire. Vieron que tenía un arpón de más de un metro de largo clavado en la cabeza, por lo que de inmediato se pusieron en contacto con los guardacostas. Cuarenta minutos después la tortuga estaba embarcada camino de la orilla donde le esperaba una ambulancia de animales que la llevó al hospital especializado de Marathon.

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