Paseo por las estrellas: buscan hacer realidad el turismo espacial
Algunas empresas ya están listas para salir del planeta Tierra. Tienen muchos potenciales clientes que volarían a fin de año.
Planeta de diamante
Por EFE
Según explicó Turley, hay una serie de asientos reservados para personalidades de distintos países del mundo que viajarán invitados por Virgin Galactic. "Sir Richard quiere que esto va sea un evento realmente global, la primera persona de cada país en el mundo -de EEUU, Canadá, España o Japón", que viaje al espacio.
El resto de interesados, añadió, pueden comprar un billete para el primer año desde que salga el primer vuelo, por 200.000 dólares o un pasaje para el segundo, previo depósito de 20.000 dólares y abono del resto cuanto el vuelo esté confirmado.
Además, para familias aventureras o grupos de amigos que, aburridos de destinos convencionales en la Tierra, quieran fletar la nave, tendrán un descuento del 10 por ciento.
Pero esta cifra, no sólo incluye el billete, sino tres días de entrenamiento en el aeropuerto espacial en régimen de pensión completa -excluido el viaje desde la ciudad de procedencia del turista- y entrar a formar parte de un exclusivo club.
Los pioneros espaciales tienen la oportunidad de participar en eventos organizados por Virgin e incluso conocer a Branson, quien según Turley es una persona "encantadora", "inteligente" e "imaginativo", no sólo con un gran sentido emprendedor empresarial, sino también filantrópico.
El vuelo es suborbital, así que no llegan a salir de la órbita terrestre pero podrán experimentar la sensación de ingravidez y hacer algo que sólo unos pocos privilegiados pueden: mirar la Tierra desde la ventanilla.
Está previsto la SpaceShipTwo despegue acoplada de la nave nodriza y asciendan durante 45 minutos hasta los 15 kilómetros de altura donde se desacoplarán. Tras unos segundos de caída, el motor entra en ignición y la nave es propulsada a 4.000 kilómetros por hora y en 90 segundos alcanza los 110 kilómetros de altura.
Los motores se apagan y los viajeros pueden disfrutar de la ingravidez durante unos minutos y observar la tierra antes de abrocharse los cinturones para realizar la reentrada y aterrizar en el "espaciopuerto".
Entre los que tienen reservado un pasaje hay famosos y empresarios, "pero también hay gente que quiere cumplir su sueño de ir al espacio o ver que la contribución de este programa que pasará a los libros de historia y quieren formar parte de ello", aseguró Turley.
Tanto Turley como Rubinsohn consideran que de aquí a un plazo máximo de cinco años los billetes bajarán de precio.
"Como todos los nuevos productos, el primero en salir es más caro que los siguientes. Espero que el coste disminuya en dos o tres años", dijo Rubinsohn.
En opinión de Turley, "los costes de investigación y desarrollo son siempre más altos en un proyecto como este- pero según vayan compensando en unos años, entonces el precio bajará".
Turley recordó que también hay otras compañías como SpaceX, de Elon Musk, co-fundador de PayPal; y más recientemente el fundador de Amazon.com, Jeffrey P. Bezos, y Paul G. Allen, uno de los fundadores de Microsoft, que han mostrado su interés en el espacio.
Sus proyectos, de momento, "están centrados principalmente en poner satélites en órbita y ganar contratos de la NASA, pero han indicado que los viajes de pasajeros también podrían formar parte en un futuro del plan".
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