Alerta en California: se cuadruplicaron los casos y retroceden de fase en la cuarentena
Aunque se estaba desplegando un plan de flexibilización amplio, el Estado más rico de la costa oeste nortamericana debió dar marcha atrás para intentar contener el nuevo brote de contagios.
Pier 39 / Fisherman's Wharf, uno de los lugares más frecuentados por los turistas, con nuevo protocolo de seguridad por el covid-19. Foto: Noelia Lilli
Gentileza ksbw.com
La incertidumbre se adueñó de los californianos luego de que el gobernador Gavin Newsom anunciara la vuelta atrás en algunas de las flexibilizaciones de la cuarentena adoptadas , además de suspender las que estaban previstas para esta semana. Y es que los datos son dramáticos: de los 2.500 casos que había el 16 de junio, hoy fueron detectados 10.000, con lo cual en un mes se cuadruplicaron los contagios.
En total, desde el inicio de la pandemia en California se infectaron de coronavirus 347.450 personas, mientras que 7.250 murieron. El ritmo de contagios dejó en evidencia que el aplanamiento de la curva es todavía una realidad lejana en el Estado más rico de la costa oeste de los Estados Unidos. Con la nueva marcha atrás de fase, muchos comerciantes debieron comunicarse con sus confundidos clientes para explicarle que el ansiado día de reapertura se suspendía hasta nuevo aviso.
Así, por el momento continuarán cerrados los bares, los restaurantes que funcionan en lugares cerrados, bodegas, teatros, cines y zoológicos. Pero se evaluará la situación sanitaria de cada condado para que peluquerías, barberías, shoppings y oficinas no esenciales puedan retomar sus habituales actividades.
Repaso de los últimos seis meses en Estados Unidos
Al igual que en el resto del mundo, el coronavirus Covid-19 se propagó más rápidamente en las ciudades con apertura internacional que en el centro del país. Como consecuencia, cada Estado norteamericano decidió tomar (o no) medidas para intentar contener la propagación del virus.
En febrero, se hicieron públicos los primeros casos de coronavirus en la costa este. Las postales de un Central Park convertido en un cementerio de campaña impactaron en los californianos que descubrían que la enfermedad que había hecho estragos en Asia y Europa también comenzaba a hacerlos en los Estados Unidos.
Por ello algunos condados de California comenzaron a implementar el “shelter-in-place” (quedarse en casa), un tipo de cuarentena donde todos debían permanecer en sus hogares y trabajar en forma remota, cuando ello fuera posible. Las clases dejaron de ser presenciales y los negocios no esenciales fueron temporalmente cerrados. Pero estaba permitido salir a caminar o correr como actividad física siempre y cuando no fuera en grupo.
Si bien al principio el uso del tapabocas para salir de la casa fue optativo, luego se terminó adoptando como una práctica obligatoria. La distancia social se entendió siempre como fundamental para combatir la propagación del virus, a tal punto, que se marcaron círculos en el césped de los principales parques de la ciudad con el objetivo de que cada grupo se mantuviera lo bastante lejos del otro. Pero a pesar de la ayuda de tantas advertencias, no todos cumplen con las recomendaciones.
Reencontrarse con la familia.
En un comienzo las pruebas para detectar el covid-19 sólo estuvieron reservadas para aquellos que presentaban síntomas, pero a medida que se desarrollaron más test, personas asintomáticas podían acceder a ellos en forma gratuita. Las familias, que estuvieron separadas por varios meses desde el inicio del “shelter in place”, ahora tenían una oportunidad de reencontrarse cara a cara con la seguridad de no transmitir el virus a sus seres queridos.
Los residentes de San Francisco, por ejemplo, cuentan con un centro de detección de Covid-19, que permite obtener el resultado en dos días. Una vez completado un formulario on line, se programa una visita a la que debe asistirse en auto. Directamente de la ventanilla del vehículo, un profesional de la salud toma las muestras de saliva para el examen.
Crisis económica
Hay quienes comparan los devastadores efectos económicos de la pandemia de coronavirus con la Gran Depresión de 1930. Para sobrevivir, muchos negocios no esenciales tuvieron que acomodarse a un nuevo protocolo de seguridad para preservar la salud de sus empleados y evitar la aglomeración de clientes.
Los restaurantes comenzaron a trabajar en la modalidad “take away” y “curbside pick up”, en esta última además de realizar el pago en forma on line, se retira el pedido desde la vereda del negocio sin la necesidad de descender el automóvil.
Por otra parte, la industria hotelera, también fuertemente afectada, encontró un paliativo en un acuerdo firmado con el gobierno de San Francisco: se destinaron temporalmente algunos hoteles para alojar a personas en situación de calle, uno de los grupos más vulnerables por no contar con recursos para prevenir el contagio del virus.
Reapertura de escuelas, la próxima disyuntiva
¿Será posible la reapertura de las escuelas con este escenario? Encontrar una respuesta sigue siendo muy incierto en este momento. Si bien un sector sostiene que en agosto (inicio del ciclo lectivo en Estados Unidos) los estudiantes deberían volver a las aulas, otro asegura que esa opción solo contribuiría a aumentar el número de muertos y contagiados. La opinión de padres y maestros continúa dividida sobre qué es lo mejor para los niños.
Evidentemente en California todavía no existe un plan que pueda ser sostenido en el tiempo para enfrentar esta pandemia sin precedentes. Solo el futuro mostrará si gobiernos y personas tomaron las decisiones correctas.
(*) Noelia Lilli es argentina, periodista y vive en San Francisco desde 2017.









