Las autoridades municipales holandesas decidieron implementar la distribución de tarjetas con olor a marihuana para frenar el avance de las plantaciones ilegales. El objetivo es que los vecinos conozcan el olor de la planta para que puedan denunciar a aquellos que las cultiven.
Pese a que desde 1976 la ley holandesa habilita a cada ciudadano a la posesión de cinco plantas para el consumo personal, las autoridades de las localidades de Rotterdam y La Haya notaron un avance en las plantaciones ilegales y decidieron advertir a los vecinos para que colaboren en la detección de los lugares en donde la plantación supera la cantidad legal.
Además del perfume, las tarjetas cuentan con una serie de pistas para que los vecinos detecten los “invernaderos” clandestinos. Dentro de los datos se destaca el sonido constante de un ventilador, cortinas bajas y instalaciones eléctricas supletorias en lugares poco habituales.
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La iniciativa recuerda a la realizada por la misma compañía, Eneco, quien algunos años atrás distribuyó entre los ciudadanos tarjetas con olor a gas para que los vecinos supieran identificar escapes cercanos.
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