Sobrevive con un clavo incrustado en el cerebro
El hombre pensó que se había cortado, pero encontraron algo más en su radiografía.
Si existe algo peor que tener un tornillo flojo en la cabeza debe ser un clavo incrustado en el cerebro, pero no de manera coloquial sino literal y física. Tal fue el caso de un hombre de Chicago, Illinois, que sobrevivió después de dispararse con la pistola de clavos en el cráneo.
La pieza metálica y punzante se había incrustado cerca del centro que controla las funciones motoras del cuerpo. "Cuando me mostraron la radiografía le dije al médico: '¿Es una broma? ¿Lo sacaste del archivo de bromas médicas?'", convino el hombre.
El episodio ocurrió en un suburbio de Chicago, donde Autullo y su amigo Gail Glaenzer estaban construyendo un depósito. Al parecer, la pistola de clavos se disparó, pero el hombre sólo sintió un poco de sangre en su frente. "Pensé que había pasado rozando mi oreja", explicó.
Su amigo le limpió la herida con agua y los dos siguieron con su labor. Después de algunas horas, Autullo recurrió a la guardia del hospital local, donde le sacaron la reveladora radiografía.
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