Tiene 87 años y se convirtió en un alpinista récord: cuál es el secreto de su sorprendente estado físico

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Oriundo de España, Carlos Soria sorprende con su habilidad física para continuar dedicándose a un deporte que hace desde sus 14 años.

A una edad en la que la mayoría elige el descanso, el alpinista español Carlos Soria continúa reescribiendo la historia del deporte de alta montaña. Nacido en Ávila (España) el 5 de febrero de 1939, este atleta de 87 años combina una disciplina inquebrantable con una capacidad física prodigiosa que le permite escalar lo impensable.

Soria, que comenzó a escalar a los 14 años, ostenta una habilidad técnica y una resistencia extraordinarias. Su mayor hazaña histórica hasta la fecha fue hacer cumbre en el Manaslu —a 8.163 metros sobre el nivel del mar—, logro que lo consagró como la persona de mayor edad en alcanzar la cima de una montaña de más de 8.000 metros.

El secreto detrás de su vigencia no reside en milagros, sino en una rutina de entrenamiento estricta que mantiene intacta cada mañana: inicia el día con actividad física apenas se despierta para activar musculatura y movilidad, considera el ejercicio una necesidad biológica y mental, y mantiene objetivos claros que impulsan su rendimiento diario.

"Mi cuerpo necesita el ejercicio, me lo pide. Y mi cabeza también, porque si no lo hago el día arranca mal, me cambia el humor", asegura el octogenario atleta.

Actualmente, el abulense se encuentra enfocado en el desafío más ambicioso de su carrera: convertirse en el alpinista más longevo en completar el proyecto de las "14 montañas más altas del mundo".

Cómo hacer frente al paso del tiempo: el alpinista español Carlos Soria va por otro récord

Sin embargo, el alpinista no esquiva la realidad del envejecimiento. Carlos Soria asume con total lucidez que los años imponen límites físicos inevitablemente: reconoce una pérdida gradual de fuerza, convive con una prótesis en una rodilla y enfrenta una disminución en la capacidad auditiva, un factor clave en la alta montaña donde percibir el entorno resulta vital para la seguridad.

El riesgo extremo es parte del terreno, y el cuerpo de Soria guarda las marcas de la exigencia. En 2023, sufrió una grave fractura de tibia y peroné a 7.400 metros de altitud mientras ascendía al Dhaulagiri, la séptima cumbre más alta del planeta. Lejos de marcar el retiro, este accidente volvió a poner a prueba una resiliencia inquebrantable que le permite sobreponerse a los infortunios y mantener la mirada puesta en la cima.

Cerca de cumplir nueve décadas, Soria demuestra que el límite del cuerpo humano no siempre lo marca el calendario, sino la determinación y el entrenamiento constante.

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