Esperó pacientemente a que su colega no estuviese atento y entonces, ¡zaz! Hay que ver si habrá una contraofensiva de parte del agredido.
Un gatito poco amistoso se despachó esta semana con una venganza perpetrada con una destreza digna de un ninja. El felino sorprendió a su adversario al esconderse adentro de un ropero hasta que tuvo la oportunidad de lanzarle un zarpazo.
La maniobra fue certera y el gato agredido no tuvo ni siquiera la oportunidad de defenderse o contestar el gesto bélico. ¿Qué habrá provocado semejante demostración de aptitudes ninjas?
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