La amenaza menos sospechada de los baños públicos: los secamanos

18 de mayo de 2018

Un estudio de la universidad de Connecticut determinó que los secamanos eléctricos constituyen una verdadera trampa bacteriológica para la salud. Enterate la razón.

El secamanos eléctrico de los baños, lejos de constituir el paso final de un hábito tan saludable como lavarse las manos, significa una insospechada amenaza. Así lo determinó un estudio realizado por las universidades de Connecticut y Quinnipiac, que entre sus conclusiones determinó que son una verdadera amenaza bacteriológica.

Según el informe publicado en la revista Harvard Health Publishing cuando uno se seca las manos con uno de estos aparatos se lleva una carga extra de bacterias. Los investigadores analizaron una serie de placas del aire de los baños con los secadores apagados, y luego otras con los secadores encendidos.

En el primer caso, sólo se crió una colonia de bacterias y en otros ensayos ninguna. Sin embargo cuando se repitió el experimento con los secadores encendidos, se generaron entre 18 y 60 colonias en cada oportunidad. Incluso en una vez de ellas se llegó a las 254 colonias.

Para comprobar que los cultivos de bacterias vinieron desde adentro de los secadores y no fueron generados al prenderlos, los investigadores colocaron filtros de aire en los aparatos, que redujeron un 75% la aparición de bacterias.

¿Qué fue lo que determinaron los científicos?

Las bacterias están presentes en las heces humanas y saltan al aire cuando se activa la cisterna sin bajar la tapa (o cuando el baño no la tiene). El secador las absorbe, las guarda y las expulsa directamente sobre las manos cuando se prende.

Si bien la mayoría de las bacterias son inofensivas, hay algunas que pueden causar infecciones, como el estafilococo dorado, según determinó el estudio.

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