Cuidados paliativos: donde otros ven un final, ellos ven el comienzo

02 de noviembre de 2014

Desde 2009, Hospice Buen Samaritano brinda cuidado gratuito, humanizado y profesional a personas de escasos recursos económicos que sufren graves y avanzadas enfermedades en su casa de Pilar.

Cuando los chicos y chicas de 7mo grado y 1er Año del colegio St Matthews North se animaron escribirle una carta a cada uno de los huéspedes del Hospice Buen Samaritano, no imaginaron el efecto de sus palabras.

hospice buen samaritano
"Elena, no te conocemos, pero sabemos lo que estás viviendo. Desde nuestra casa nos comprometemos a rezar por vos. No sueltes a Jesús, el te quiere acompañar" decía una de las cartas, que tuvo una conmovedora respuesta: "Queridos chicos: si ustedes supieran cuanto me alegró el día sus cartas. Hoy justo había tenido un día de mucho dolor y sus cartas fueron como oxígeno. Gracias por involucrarse con nosotros. Yo se que Dios esta conmigo. El y la Virgen ya me tienen un cuarto preparado".

Ese gesto simple y transformador, unió corazones, historias y vidas que aparentemente solo por azar parecerían haberse encontrado.

El Hospice Buen Samaritano tiene como misión brindar gratuitamente cuidado humanizado,integral y profesional a personas de escasos recursos económicos que atraviesan enfermedades graves y avanzadas; cada día fallecen en el mundo personas en soledad, con gran sufrimiento y sin la contención ni los cuidados médicos necesarios.

"Sabemos que no podemos curar, pero vemos día a día profundas sanaciones personales: reconciliaciones, reencuentros, perdones, agradecimientos, conversiones, sueños cumplidos, y la posibilidad de que cada persona vuelva a protagonizar su propia vida " reflexiona Matias Najún, Presidente y Director Médico del Hospice Buen Samaritano, con el convencimiento que estas situaciones deben atenderse con profesionalismo y compasión sobre los aspectos físicos, espirituales y psicológicos de la persona enferma y su familia.

Conocer el Hospice Buen Samaritano es darse cuenta que allí donde el diagnóstico de una enfermedad terminal vislumbra un final, en donde otros creen que no queda nada por hacer, ellos ven un comienzo: se abre un tiempo para reconciliarse, hablar de aquello que no se pudo hablar antes o reencontrarse con otros. Y brindan las condiciones para seguir viviendo dignamente, hasta el último día.