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Contrarrevolución de los aviones: así reaccionaron en México y Estados Unidos en defensa de la soberanía aérea

31 de agosto de 2019

Mientras en la Argentina el gobierno de Mauricio Macri le abrió los cielos a las aerolíneas norteamericanas para de cabotaje, en Washington blindaron su mercado doméstico para evitar una maniobra similar de las líneas del Golfo. Los propios empresarios plantearon un lockout que acá, cuando surge de los gremios, suele ser calificado como "paro salvaje" con "pasajeros de rehén"

La llamada "revolución de los aviones" le trajo satisfacción en estos casi cuatro años al gobierno de Mauricio Macri con su ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, como ejecutor. Pero encontró sus críticos entre los trabajadores del sector que tomaron medidas de fuerza con las adhesiones y los rechazos lógicos que suelen tener entre los pasajeros.

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Tras la introducción de las líneas aéreas low cost que revolucionó el mercado de cabotaje de 2017 en adelante (con el caos que suponen las revoluciones), el acuerdo firmado el 26 de junio de este año entre Dietrich y su contraparte estadounidense, Elaine Chao, para "ampliar las rutas y frecuencias aéreas de forma ilimitada" no hizo más que aumentar el conflicto entre los gremios aeronáuticos y el Gobierno.

"Nosotros le permitimos hacer a Estados Unidos lo que Estados Unidos no permiten que le hagan", sintetizó Alejandro Kogan, secretario de prensa de la AAA, en una charla con minutouno.com.

"En estos momentos Estados Unidos está una guerra comercial con las empresas árabes y no está permitiendo que aterricen en suelo norteamericano de manera indiscriminada. Nosotros sí se lo estamos permitiendo a Estados Unidos", señaló.

Dos meses después de la firma del acuerdo los términos siguen sin ser claros para los trabajadores argentinos del sector. Lo único evidente es que, de haber una reciprocidad "ilimitada" como la prometida por Dietrich, "mínimamente se pone en jaque y en peligro las fuentes laborales", como aseguraron desde la AAA.

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Las aerolíneas en cuestión serían las tres grandes de Estados Unidos, las tres "grandes" de Norteamérica, las mismas cuyos CEOs pusieron el grito en el cielo en enero de 2015 ante la posibilidad de que las árabes realizaran vuelos de cabotaje dentro de su territorio. Cuatro años de lobby más tarde, las árabes siguen afuera del mercado doméstico.

"Todos los mercados aerocomerciales desarrollados del mundo tienen una génesis proteccionista. Europa se protege de las aerolíneas árabes, Estados Unidos también. En México también, pero no de la manera en que lo hacen los países centrales, aunque estén teniendo medidas de ese tipo desde que asumió (el presidente) Andrés Manuel López Obrador (AMLO)", explicó a minutouno.com Diego Dominelli, autor del blog Aviación en Argentina.

De hecho la justicia azteca falló esta semana a favor de la línea de bandera mexicana en su disputa contra una línea de losEmiratos Árabes Unidos, que quiere operar la ruta Dubai-Barcelona-CDMX para hacer pie en el norte de Latinoamérica, porque se probó que la árabe no tiene los permisos ni los horarios de despegue y aterrizaje (o "slots") para operar en México, informó el sitio Reportur.

Antes de eso hubo paros de pilotos y hasta una carta a AMLO de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA), la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA) y el Sindicato Nacional de Trabajadores al Servicio de Líneas Aéreas, Transportes, Servicios, Similares y Conexos donde advirtieron que Estados Unidos y Canadá "han puesto importante restricciones" a Emirates para mantener la competitividad de Aeroméxico.

También en esa carta se hizo referencia a los subsidios cuantiosos que reciben las aerolíneas árabes, que les facilitan cuestiones como bajar el costo de sus pasajes de la misma manera en que las low cost lo logran en Argentina desde que Transporte eliminara los pisos tarifarios.

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Gentileza Reportur
Gentileza Reportur

"Las aerolíneas del Golfo mueven fortunas y tienen un nivel de subsidios que es descomunal. A Emirates le sale más barato ponerle combustible al avión que subirle el agua porque es más barato el petróleo que el agua", convino Dominelli.

El proteccionismo ante la competencia hiper subsidiada también se traduce en la falta de reciprocidad en la concesión de rutas de cabotaje, y por eso Estados Unidos "le puso un freno a determinadas operaciones de las empresas árabes, que pueden volar de costa a costa pero no doméstico", señaló Dominelli.

En cambio el gobierno de Mauricio Macri le dio prioridad a las leyes más brutales del mercado en vez de a las condiciones establecidas en el código aeronáutico argentino para la frecuencia y forma de volar de las aerolíneas extranjeras, y para la banda tarifaria.

"Si yo tengo una licencia aeronáutica argentina y quiero ir a trabajar a Estados Unidos, no puedo. Pero a través de este acuerdo bilateral se está pretendiendo que estas empresas vengan a operar adentro del país", denunció Teresita Bernal, delegada de AAA en Aerolíneas Argentinas, hace dos meses cuando visitó el canal C5N.

Una aerolínea estadounidense podría copar los tramos "domésticos" en la Argentina que hoy opera nuestra empresa de bandera ya que "puede usar todas las escalas del país para poder aterrizar y despegar con destino a su territorio", advirtió Kogan.

La maniobra busca "quebrar la fuerza sindical y de esa forma debilitar Aerolíneas Argentinas, que es el objetivo que tiene Dietrich", según Kogan, para "reducir su papel como empresa de bandera a su mínima expresión y que vengan empresas extranjeras".

Para Kogan la revolución de Macri "fracasó por todos lados porque es directamente proporcional a la debacle económica en la que vivimos todos los argentinos. Por eso dicen 'vengan de cualquier lado del mundo', porque esto no da para más".

"Son gobiernos proteccionistas, tanto el de AMLO como el de Trump, que es presidente de un país que se nutre de la competencia. No se puede competir sin proteger el territorio propio", convino.

La situación resulta paradójica porque el gobierno de Washington DC, primero con Barack Obama a la cabeza y luego con Donald Trump, no permitió en su país lo que ahora pretende hacer en cielo argentino. En el fondo y no tanto, es una cuestión de soberanía de cada país en su espacio aéreo.

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