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Es argentina, vive en Francia y contrajo coronavirus: la echaron del trabajo

Por: Luli Carossia
01 de abril de 2020

Lucía vive un calvario desde que se contagió el virus. No solo la despidieron sino que también la amenazaron con desalojarla tras haber informado que tenía Covid-19.

En medio de la pandemia de coronavirus, una argentina denuncia que en Francia la echaron del trabajo y amenazaron con dejarla sin alojamiento luego de informar a la empresa donde se desempeñaba que tenía Covid-19. En las últimas 24 horas, el país europeo registró 499 nuevas muertes, con un total de 3.523, y casi 22.800 casos activos.

Lucía Vázquez tiene 29 años y es oriunda de la localidad bonaerense de Villa Adelina. Hace 3 años que comenzó a recorrer Latinoamérica, vivió un tiempo en México y viajó a Europa donde se pudo instalar luego en España. Fue a fines de 2019 cuando le llegó la propuesta para trabajar en Serres de la Chapelle, una empresa francesa que se dedica a la producción de tomates en la localidad de La Chapelle Des Fougeretz, al norte de Rennes.

Tras haber tenido una entrevista mediante WhatsApp con el encargado de Recursos Humanos, de nombre Carlos García, el 11 de marzo viajó a Francia desde Granada para instalarse en el alojamiento que le brindaba la empresa en la localidad de Bruz, unos 20 kilómetros al sur de Rennes.

El lunes 16 Lucía firmó su contrato definitivo con la empresa e ingresó a trabajar a Serres de la Chapelle. Ese mismo día, el presidente francés Emmanuel Macron anunciaba la cuarentena. “Ahí comienza mi odisea, se paró el mundo y se paró mi mundo”, relató la joven en diálogo con minutouno.com.

francia argentina trabajo coronavirus

“Yo venía con una bronquitis crónica porque tengo los bronquios sensibles a los cambios de temperatura. Tenía una tos importante y por eso, como medida preventiva en cuanto a la seguridad e higiene, la empresa me dio un barbijo para que siguiera trabajando”, indicó Lucía a este portal. “Pero en el horario del almuerzo entré en contacto directo con una compañera que después nos informó que tenía coronavirus. Desde la empresa lo negaron y nunca lo comunicaron a los demás empleados”.

Para el jueves 19 Lucía comenzó a tener los primeros síntomas: “Empecé con escalofríos, me sentía débil. Lo asocié al ritmo que estaba llevando, haciendo horas extras en el trabajo y a que no estaba descansando bien. Decidí no comunicarlo y esperar a hacer reposo el fin de semana”, reconoció.

El sábado 21 a la tos se le sumó el dolor de garganta y la fatiga corporal, hasta que el domingo 22 levantó mucha fiebre. “Me asusté porque sabía del caso de coronavirus en la empresa y, al ver cómo me sentía, sospeché que podría haberme contagiado”, indicó Lucía. “Ese día me encontré bastante sola”.

Tal como sucede en Argentina, el gobierno francés había solicitado a la población que ante la aparición de posibles síntomas no se acercaran a la guardia de emergencias debido a que “los hospitales estaban colapsados”. La opción era comunicarse al número 15, que es la línea telefónica del SAMU, -Servicio de asistencia médica urgente-. “No sabía qué hacer. Me comuniqué con Carlos, le informé que me estaba sintiendo mal y si me podía indicar cómo proceder, porque no sabía cómo se gestionaba la sanidad francesa y el idioma lo manejo poco”.

"Me asusté porque sabía del caso de coronavirus en la empresa y sospeché que podría haberme contagiado"

Recién el lunes 23 Lucía recibió una respuesta por parte de la empresa donde le enviaron un link por WhatsApp para mantener una videollamada con un médico: “Así lo gestionaban, uno le explicaba al médico qué síntomas tenía y qué le estaba sucediendo”, explicó Lucía. Ante la limitación por el idioma, la joven y un compañero que también se había contagiado decidieron llamar al SAMU, donde la respuesta fue más inmediata: “Explicamos que habíamos estado en contacto con una persona con coronavirus. Los dos teníamos fiebre, dolor de cabeza, de garganta, corporal. Dos paramédicos se acercaron al domicilio y nos informaron que esa misma tarde teníamos cita en un centro de salud privado de Rennes”.

El procedimiento en la clínica, explicó Lucía, fue casi a ojo: “El médico me tomó la temperatura, me revisó la garganta, ojos, oídos, fosas nasales, me tomó la presión, me midió el oxigeno y me revisó los pulmones. Me dijo que tenía coronavirus. En ningún momento se me hizo un análisis o test para corroborar al cien por ciento”, indicó la joven.

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Como principal medida, debieron avisarles a todas las personas con las que habían tenido contacto los últimos días. Al hacerlo, al día siguiente varios empleados se ausentaron y pidieron bajas médicas en la empresa: “García se comunicó conmigo, me preguntó si me habían extraído sangre y me pidió el parte médico. Se lo pasé. Mi parte médico indica que tengo gripe”, indicó Lucía, quien compartió con minutouno.com las imágenes del mismo.

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Coronavirus: primer parte médico

Coronavirus: primer parte médico

Me dieron baja de dos semanas por una gripe. Me recetaron paracetamol. En la empresa me reprochaban que el parte no dijera coronavirus. Le reiteré que el médico lo dijo de palabra, que no tenía dudas de que teníamos el Covid-19. No sabíamos por qué no nos habían hecho un análisis complementario”, recordó Lucía y contó que “la presidenta de la empresa envió un mensaje al grupo de WhatsApp indicando que no había ningún caso de coronavirus, que nadie había dado positivo en el test, que nadie se alarmara, que todo seguía con normalidad, que había que salir adelante por la agricultura francesa”.

“Nos enteramos que nos empezaron a tratar de mentirosos, que queríamos generar caos, a lo cual no tenemos motivo. Yo acababa de ingresar el día lunes. Ellos actuaron con imprudencia, nunca nos informaron de la chica que tenía el virus, hicieron como si nada sucediese”, denunció Lucía.

"Actuaron con imprudencia, nunca nos informaron que una chica que tenía el virus"

Esa semana, la presidenta de la empresa se acercó al domicilio de la joven argentina para buscar a su compañera de piso. “Le mostré el parte, se enojó, me dijo que estaba despedida y que no volviera a la empresa después de mi baja, que es el 6 de abril, y que me tenía que ir del departamento”.

Tenemos todo guardado, en ningún momento quisimos generar nada más que ser humanos y avisar lo que nos pasaba para que nos cuidáramos. Ese día me costaba respirar, se lo indiqué en el momento y no le importó”. Esa noche la situación empeoró.

"Me vino a buscar una ambulancia, me costaba respirar y tenía punzadas en el pecho"

El jueves 26 Lucía llamó a urgencias: “Me vino a buscar una ambulancia, me costaba respirar y tenía punzadas en el pecho. Estaba asustada. Me ingresaron a urgencias con los mismos análisis del lunes, sin nada complementario. Ni el test, ni placas torácicas ni análisis de sangre. La médica me explicó que esta todo colapsado que los análisis son caros, que cuestan 150 euros, y que escasean, que solo se lo hacen a la gente que está muy grave, cuando hay dudas”.

Ese nuevo parte médico sí indicaba un posible caso de coronavirus. “Informé de todo a la empresa, pasé los partes médicos, no tuve ninguna respuesta. No me volvieron a contactar. Han hecho un abandono de mi persona y de mi compañero”.

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Coronavirus: segundo parte médico

Coronavirus: segundo parte médico

Al momento de relatar cómo se sintió, Lucía no pudo evitar que se le quebrara la voz: “En estos tres años que recorrí el mundo hice mucha familia y me dan apoyo anímico de todos lados. La verdad que lo necesito de cerca, decaí mucho anímicamente los últimos días, de mis compañeros del trabajo nadie me creyó. Duele muchísimo cuando necesitás una mano en un momento así y no lo tenés sabiendo que vos lo harías por otra persona, duele mucho. Por suerte tuve a tres personas acompañándome, sino no sé qué hubiese sido de mí”.

“Es difícil de a poco me voy sintiendo mejor, recuperando, van pasando los síntomas, sigo mejorando de la respiración, el dolor de cabeza sigue. Soy una persona saludable, lo que pasé a nivel físico no lo había pasado nunca”, informó sobre los síntomas.

Lucía decidió armar un grupo de WhatsApp llamando a la solidaridad, pero le respondieron diciendo cosas ofensivas, “que no me iban a ayudar porque no me conocían”. “La empresa se encargó de dejarnos como mentirosos y los empleados defienden eso. Creo que estando en Argentina no hubiese pasado, si puedo decir algo de mi país es que es hermoso, que la gente tiene corazón y somos muy solidarios”.

Sí destaca la solidaridad y amabilidad del trato desde la Embajada Argentina y el Consulado español: “Me dijeron que era totalmente inhumano lo que hicieron y me confirmaron que en Europa los casos de coronavirus se trataban así, que si ingresaba gente con síntomas tienen el Covid-19, pero al ser joven no hacen la prueba y los partes médicos indican gripe”.

“No me interesa el dinero pero lo que hicieron me dolió muchísimo. Me informaron que de acá no me pueden sacar porque la cuarentena se extendió y desde la Embajada me recomendaron que si me querían desalojar llamara a la Gendarmería. No es de humanos tratarnos así, el mundo está colapsando, tenemos que tener un poco de empatía y ayudarnos”, relató.