Con mejores salarios reprimirán a diario

La abogada y referente del PTS se mete de lleno en el debate en torno a la eventual sindicalización de las fuerzas de seguridad.

Escribe Myriam Bregman (*)

Se cumplen treinta años de Gobiernos democráticos, y el aniversario encuentra a las distintas Policías sumidas en un importante desprestigio, manchadas por negociados y asesinatos, y ahora, en un reaccionario levantamiento.

Este año tuvieron protagonismo las Policías de Córdoba y Santa Fe por estar involucradas desde su máxima conducción en el narcotráfico en gran escala y en el ataque armado al gobernador Antonio Bonfatti. La de Formosa, por los ataques sistemáticos al pueblo Qom. La de Tucumán y otras, por su complicidad con la trata de personas. A la Bonaerense no le entran más manchas, está cruzada por la desaparición de Julio López, de Luciano Arruga, por los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío  Santillán. A la Federal la denunciamos por su infiltración en organizaciones sociales mediante el agente Américo Balbuena y el mantenimiento de un cuerpo de mil espías. También la Federal junto a la Metropolitana fueron las responsables de la feroz represión en el Parque Indoamericano.

Pero la Policía ha sabido leer un giro derechista que viene dando el kirchnerismo junto con la creciente justificación de la represión, del espionaje y de personajes nefastos de la dictadura militar como Milani, y se envalentonó, se levantó y con sus acciones está dando lugar al surgimiento de una nueva especie de 'partido policial', que apareció como un actor político reaccionario en la política nacional.

Para ellos no es poca cosa que se ponga a un genocida al mando del Ejército: solo en la Bonaerense tienen nueve mil efectivos que provienen de la dictadura militar y están en funciones.

Desde algunos sectores han aprovechado este levantamiento policial para declamar la sindicalización de los represores. La historia reciente demuestra que cada agrupamiento que los policías han formado o conforman a la fecha siempre ha actuado reclamando la impunidad de sus integrantes por casos de gatillo fácil, torturas o negocios mafiosos... y la represión a los sectores populares continuó. Creemos que nadie puede sostener que con la pretendida sindicalización por ley la Policía cambiará su carácter.

Quienes levantan este tipo de posiciones intentando equiparar policías y trabajadores subestiman que aquellos forman parte de una fuerza represiva del Estado que garantiza la dominación social y política de los capitalistas sobre las clases desposeídas.

Por eso desde la izquierda tenemos la obligación de advertir que los reclamos que levantan los policías, y las conquistas que obtengan, no serán para beneficio del pueblo trabajador, sino todo lo contrario.

Hace muy poco, durante la campaña electoral, salvo el Frente de Izquierda, que denunció la responsabilidad policial en el narcotráfico, las redes de trata y prostitución y los desarmaderos de autos, todas las fuerzas políticas sostuvieron en las elecciones planteos favorables a la mano dura y a la criminalización de los pobres y la juventud.

Los policías no son integrantes de la clase obrera, sino que, más allá del sector social del que provengan, forman parte de una institución represiva al servicio de mantener la propiedad privada de los capitalistas y este orden basado en la explotación y la desigualdad.

Quienes luchamos cada día contra la represión y la impunidad no apoyamos las protestas policiales y planteamos que lo que necesitan los trabajadores es, por el contrario, salir a luchar por sus propias reivindicaciones. Repudiamos los motines policiales y los denunciamos como los principales responsables del funcionamiento de redes de trata de personas y de narcotráfico a gran escala.

Somos anticapitalistas y denunciamos que este Estado tiene un carácter irrevocablemente represivo.

Los trabajadores tienen su propia agenda de reclamos que comienza por rechazar el chantaje policial, exigiendo un plus de fin de año o doble aguinaldo para trabajadores ocupados, desocupados y jubilados, aumento y generalización de la Asignación Universal, 82% móvil para los jubilados, salario mínimo igual a la canasta familiar, ajustado según inflación y el fin de la precarización laboral.

Ante las necesidades inmediatas, hay que encauzar la lucha por alimentos y vivienda dirigiéndola hacia el poder político reclamando la entrega de bolsones de alimentos en todos los barrios carenciados bajo el control de delegados barriales elegidos democráticamente y que trabajen coordinadamente con las organizaciones obreras.

Junto a esto, repudiar fuertemente la condena a los petroleros de Las Heras que sienta un precedente nefasto para los más de 5.000 luchadores procesados.

(*) Myriam Bregman es abogada, referente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y fue candidata a diputada nacional en la provincia de Buenos Aires en la lista del Frente de Izquierda y los Trabajadores.


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