Pallarols comenzó a producir el bastón presidencial para 2015
El orfebre Juan Carlos Pallarols comenzó a trabajar en el bastón presidencial para el mandato próximo y al igual que lo viene haciendo desde 1983 convoca para su creación a ciudadanos de todo el territorio, porque como él mismo define "se lo damos al presidente como un regalo para toda la vida, pero también como un símbolo de poder que le hemos entregado para que guíe los destinos del país".
Imagen ilustrativa
"Desde la democracia de 1983, todos los bastones que usaron los presidentes tienen el golpecito del punzón de los argentinos que participan de la actividad que les propongo", dice el orfebre sobre esa obra que será entregada al próximo jefe de Estado (2015-2019) como un regalo de los argentinos, el que además va acompañado por un cuaderno con las firmas de todos aquellos que cincelaron.
Bien claro lo define el propio Pallarols, el bastón no está destinado a una persona en particular, sino al rango de la máxima autoridad de un gobierno democrático y en este sentido, explica: "nosotros se lo damos al presidente como regalo para toda la vida, pero también como un símbolo de poder que le hemos entregado para que guíe los destinos del país".
De ahí que el orfebre convoque a ciudadanos de todo el país para dejar su huella, próximamente viajará a la Costa Atlántica y luego seguirá por otros puntos del país: "Siempre trato de que participen todos porque la fuerza del palo los va a educar, sobre todo si alguien se porta mal y la gente rebota. Seguramente, si es inteligente dirá `vale la pena portarse bien`. Eso es lo que busco con este bastón y con la participación de la gente".
Él es el responsable de los bastones de todos los presidentes desde 1983, "hice una promesa de que cada uno, aunque sea por una hora, tenga su bastón, siempre y cuando no sea por un golpe de Estado -explica-. El bastón es un regalo personal, cada cual hace lo que quiere con él. Así es la tradición".
"Debo reconocer que si bien todos los presidentes lo usaron y lo recibieron, el que le dio el rango de emblema nacional fue Néstor Kirchner; el bastón siempre se entregó en el salón blanco de la Casa Rosada, que es un espacio limitado, pero con Kirchner se hizo en el Congreso", señala Pallarols sobre el lugar en el que se posicionó el objeto, sin olvidar el famoso revoleo juguetón del ex presidente.
Pese a ser un emblema, el bastón lejos está de ser un elemento legislado, más bien es pura tradición, porque tal como explica "no hay una ley que considere cómo debe ser, cuál es la forma o cuál es el uso. Solamente hay una ley de que el Presidente debe llevar una banda de diez centímetros de seda, de tal color, etcétera, sin embargo del bastón no hay nada, pero estaría bueno".
Proponiéndoselo, Pallarols revolucionó el estilo de los bastones, ya que "los anteriores eran bonitos pero no tienen nada que ver con nuestra cultura, son de de órdenes militares, eclesiásticas, academias europeas, hechos de oro", explica el orfebre, quien reemplazó esos materiales por otros locales como la plata por "ser el material más representativo" y la madera de urunday por "tener todas las virtudes".
"La plata y la madera de urunday pueden servir de inspiración y de ejemplo a los presidentes por ser tan nobles y tan argentinas", destaca Pallarols sobre los elementos que constituyen el bastón, cuyo diseño no cambió mucho desde su origen en 1983, aunque con los años "lo fui aligerando de línea y de longitud", comenta.
Camino a la Costa Atlántica para que los ciudadanos del país sumen su impronta en el bastón de mando presidencial -aún no están confirmados los espacios pero asegura que será en lugares públicos-, Pallarols insiste: "El bastón es de todos, no solo del Presidente. Es un regalo para acompañarlo en su tarea y para recordarle que no se olvide de proteger los destinos del país", resume.
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