Entre la euforia del triunfo y el dolor por la muerte de un amigo

Política

Télam
Por Télam
Un domingo algo opacado por la muerte de un amigo y la derrota de Boca y rodeado de familiares y asesores, vivió Mauricio Macri -además con signos de cautela- para seguir el desarrollo de los comicios.

La jornada del líder de PRO se vio opacada este mediodía cuando le transmitieron la noticia del fallecimiento sorpresivo de un amigo, Luis Caputo, el hermano de su asesor Nicolás Caputo, quien falleció de un infarto mientras jugaba al fútbol.

La noticia le causó consternación por lo que resultó difícil preparar su discurso para la noche, confiaron sus colaboradores.

Después de votar, Macri compartió un almuerzo en el domicilio de su compañera de fórmula, Gabriela Michetti, donde comieron ravioles con salsa cuatro quesos, helado y coca light junto a sus principales dirigentes.

Antes de concurrir a la Escuela Técnica Osvaldo Magnasco, en Santa Fe al 3700, el líder de PRO dialogó con periodistas en un bar de la esquina de Scalabrini y Ortíz y Santa Fe y luego vio a sus hijas en su casa.

Por la tarde, sorpresivamente, cuando todos creían que estaba siguiendo el partido de Boca y Colón por TV, el candidato apareció en el bunker de la calle Pinzón, "Che Tango", donde a primeras horas de la tarde comenzaron a congregarse sus seguidores.

En la entrada al local, donde fue abordado por periodistas que lo interrogaban sobre su temprana llegada, Macri eligió una vez más el hermetismo. "No sé nada", respondió a una consulta sobre qué porcentajes manejaba.

La cautela y la mesura en los festejos fue la característica principal que imperó entre los dirigentes macristas, por expreso pedido del líder de PRO, para quien no había chances de eludir la segunda vuelta electoral.

El motivo de la cautela: la derrota de 2003, durante el ballotage con Aníbal Ibarra, un golpe difícil de asimilar para los macristas, que habían triunfado por 37 a 33 puntos en la primera vuelta.

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