Una maestra mendocina de 30 años se convirtió ayer en la nieta número 87 en recuperar su verdadera identidad, luego de creer, en lo que lleva de vida, que quienes la criaron —ahora devenidos en apropiadores—- eran sus progenitores.
Las dudas sobre su identidad se correspondieron con la lucha que desde hace 31 años entablan las Abuelas de Plaza de Mayo, quienes evitaron dar detalles hasta contactarse con la joven de identidad reservada.
Con la evidencia que da el estudio de ADN al que la muchacha se sometió, y que tiene un 99% de certeza, este se constituyó en el primer caso de recuperación de su verdadera identidad por parte de quienes fueron apropiados ilegalmente en Mendoza durante la dictadura militar que comenzó en 1976 y que terminó en 1983.
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El estudio médico fue ordenado por el Juzgado Federal N° 1, a cargo del juez Walter Bento, luego de la chica se presentara allí con la sospecha de que era hija de desaparecidos. Hasta ahí se acercó ayer a las 13 para conocer los resultados la joven que desde entonces tendrá la tarea de reconstruir 30 años de silencio.
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