La marcha de la economía y Malvinas, ejes centrales de la reunión de Gabinete que encabezó Javier Milei

Política

Pablo Quirno dio detalles al resto del Gabinete del proyecto de ley que enviarán esta semana al Congreso para endurecer la posición argentina sobre Malvinas.

El presidente Javier Milei encabezó este lunes una nueva reunión de Gabinete en Casa Rosada con el foco puesto sobre la cuestión Malvinas y la evolución de la economía. Del encuentro que tuvo lugar en el Salón Eva Perón y que se extendió por poco más de una hora y media el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el canciller Pablo Quirno; el ministro de Economía, Luis Caputo; la titular de Capital Humano, Sandra Pettovello; Mario Lugones (Salud); Juan Bautista Mahiques (Justicia); el asesor presidencial Santiago Caputo y el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández. También participaron el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich.

Durante el encuentro Quirno presentó un informe sobre las denuncias penales y las notificaciones realizadas en los últimos días a distintas empresas vinculadas con actividades las Islas Malvinas. El canciller también actualizó a los funcionarios sobre el proyecto de ley que el Ejecutivo enviará esta semana a la Cámara de Diputados para reforzar la posición argentina en el marco de la disputa de soberanía con el Reino Unido.

La iniciativa anunciada por cadena nacional parte de la legislación vigente y busca endurecer las sanciones para las empresas que desarrollen determinadas actividades en el área en disputa. Entre otros puntos, el Gobierno trabaja sobre la explotación de hidrocarburos y la pesca, al tiempo que contempla una mayor presencia estratégica argentina en el Atlántico Sur.

Durante la reunión, el Presidente y sus ministros también ratificaron la decisión de sostener la estrategia que viene llevando adelante la Argentina. En ese marco, se puso especial énfasis en el valor estratégico del Atlántico Sur frente a la evolución del comercio internacional y al interés creciente por los recursos naturales de la región.

Durante el encuentro también se analizó la marcha de la economía. "Allí Milei bajó hacia todo su equipo el mensaje de 'preservar la reputación económica' que, según el diagnóstico oficial, la Argentina reconstruyó durante los últimos años y evitar modificaciones que impliquen abandonar el programa que permitió estabilizar las principales variables", consignó este lunes la periodista Cecilia Camarano en Ámbito.

En ese contexto, el Presidente planteó que el Gobierno no debe dejarse condicionar por presiones. “Al populismo no se le gana con populismo”, enfatizó. La definición se produce mientras dentro del propio oficialismo comenzó a instalarse una discusión sobre cómo traducir la estabilización en una mejora más visible para los sectores que todavía no perciben una recuperación contundente.

El ala política del Gobierno viene planteando internamente una cuestión que empieza a ganar peso en las conversaciones de Casa Rosada. La necesidad de hacer algo de cara al 2027 electoral sin modificar los pilares del programa económico es una discusión que no pasa, según ese sector, por abandonar el equilibrio fiscal ni por regresar a políticas que el oficialismo identifica con el populismo, sino por encontrar medidas que permitan que la recuperación tenga mayor impacto sobre la economía cotidiana.

Esa tensión también aparece en torno al tipo de cambio. Según pudo saber Ámbito, en la reunión anterior Bullrich volvió a plantear que el dólar debería acompañar la trayectoria de la inflación, una posición que apunta a evitar que el atraso cambiario termine generando costos sobre la actividad y la competitividad. La discusión, sin embargo, encontró un límite en el equipo económico.

Caputo mantiene cerrada la posibilidad de modificar el esquema cambiario y sostiene la necesidad de preservar el actual marco de estabilidad. El ministro considera que alterar esa estrategia podría tener efectos sobre la inflación y sobre las expectativas económicas, por lo que cualquier modificación debería evaluarse dentro del programa y no como una respuesta coyuntural a las presiones políticas.

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