Murió el histórico dirigente peronista Italo Luder

Política

*Tenía 91 años y sufría de mal de Alzheimer.
*Fue derrotado en las presidenciales de 1983 por Raúl Alfonsín.

El dirigente justicialista Italo Luder, quien llegó a ser presidente interino de la Nación en 1975, murió ayer a los 91 años aquejado por el mal de Alzheimer.

De profesión abogado, fue el defensor del líder del justicialismo, Juan Perón, cuando tras su derrocamiento en 1955 fue juzgado por "traición a la patria" por el gobierno de facto.

Tras la última restauración de la democracia en 1983, fue el candidato del frente que se formó en torno del peronismo, pero fue derrotado por el radical Raúl Alfonsín, que se convirtió en presidente para el período 1983-1989.

Su último cargo público fue como ministro de Defensa del presidente Carlos Menem (1989-1999).

Una figura asociada a la derrota

Su figura está inevitablemente asociada, dentro del peronismo, a la derrota: fue el primer -y único candidato presidencial de ese partido hasta que Eduardo Duhalde siguiera sus pasos en 1999-, vencido en elecciones limpias y sin proscripciones.

Ese dato opaca el breve lapso en que Luder ejerció la presidencia interina de la República: fue entre el 13 de setiembre y el 17 de octubre de 1975, cuando la entonces jefa del Estado María Estela Martínez de Perón se tomó una licencia "por enfermedad", pocos meses antes de ser derrocada por el golpe militar.

También ocupó la banca de senador nacional desde 1973, desde donde saltó a la primera magistratura del país, tras la aprobación de la Ley de Acefalía.

Fue una movida se sectores internos del PJ para evitar que el entonces todopoderoso ministro de Bienestar Social, José López Rega, se quedara con todo el poder: "Luder quedate piola, que Isabel no está sola", pintaban entonces en las paredes los partidarios de "el brujo".

Firmó el decreto que autorizaba a las FFAA “aniquilar la subversión”

Durante su breve interludio, Luder firmó los dos polémicos decretos que crearon el Consejo de Seguridad Interior, compuesto por el Presidente y los jefes militares, y que también extendieron a todo el territorio del país la autorización a las Fuerzas Armadas para "aniquilar a la subversión", represión iniciada en 1975, en Tucumán, con el "Operativo Independencia".

Si fue un intento por terminar con el accionar de la Triple A, creada y dirigida por López Rega, el remedio fue peor que la enfermedad, ya que abrió la puerta a la represión más sangrienta de la historia argentina, con el golpe que se daría meses después.

No obstante la derrota de 1983 a manos del radical Raúl Alfonsín, Luder fue una figura respetada dentro y fuera de su partido, especialmente por su moderación, algo no muy común por esas épocas dentro de las filas del peronismo.

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