Patricia Bullrich celebró la designación de Adrián Ravier para "destrabar la comunicación" del Gobierno
La senadora libertaria mantiene su enfrentamiento público con Manuel Adorni, pero aplaudió la incorporación anunciada este viernes por el jefe de Gabinete.
La declaración jurada de Patricia Bullrich llegó antes que la de Manuel Adorni
Apenas horas después de que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, confirmara la designación de Adrián Ravier como vocero presidencial, la senadora Patricia Bullrich celebró el anuncio como "un gran paso para destrabar la comunicación del Gobierno".
"Muchos éxitos en esta nueva responsabilidad, Adrián Ravier", escribió en X la exministra de Seguridad, que en las últimas semanas hizo de antagonista dentro de La Libertad Avanza hasta el punto de presentar la renuncia a la titularidad del bloque oficialista en el Senado.
Este viernes, más apaciguada por las designaciones del Ejecutivo, Patricia Bullrich se refirió a la llegada de Ravier como "un gran paso para destrabar la comunicación del Gobierno y mostrar con claridad el esfuerzo de todos los argentinos y los resultados de todos los días".
Es que Patricia Bullrich lleva semanas antagonizando con las figuras de primera línea de La Libertad Avanza, empezando por el mismísimo presidente Javier Milei, a quien le presentó su renuncia -a la titularidad en el Senado, no a la banca-.
La postura de Patricia Bullrich sobre el caso Adorni
Bullrich pidió en numerosas ocasiones que Manuel Adorni no se deje estar con la presentación de su declaración patrimonial jurada, y en Casa Rosada ya se refieren a ella como "dañina" y llegó a decirse que sería exluida de la mesa política para evitar roces innecesarios.
Sin embargo, días atrás la senadora participó de una reunión en Casa Rosada y en tono amable le reprochó al Jefe de Gabinete su explicación para justificar su riqueza, basada en inversiones en bitcoins olvidadas en un pendrive.
Por ahora lo más curioso de la designación del economista Ravier como vocero presidencial es que hasta 2018 Javier Milei lo consideraba "un imbécil total", además de "un chanta que habla de Keynes sin leerlo", por lo que la diplomacia actual de Patricia Bullrich podría tranquilamente ser la calma antes de la tormenta, o bien la antesala a un nuevo desplante dentro del oficialismo.
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