Por qué cierra el Santa Evita, el restaurante peronista de Palermo

Política

Los dueños del clásico bar cultural de Palermo echan la culpa al plan económico del gobierno y anuncian su fin tras ocho años de actividad.

El reconocido bar cultural Santa Evita, un emblema del barrio porteño de Palermo, cerrará definitivamente el próximo 30 de septiembre. Los propietarios del espacio, Gonzalo Alderete Pagés y Florencia Barrientos Paz, tomaron la decisión tras comprobar que la crisis de consumo generada por el plan del gobierno de La Libertad Avanza torna imposible mantener el negocio en pie. "Cerramos, fue Milei", afirmaron sin rodeos en un comunicado difundido a través de las redes sociales, donde también expresaron su desazón por el desenlace.

El local, ubicado en Julián Álvarez 1479, cesará sus actividades a poco de cumplir ocho años desde su inauguración. Durante ese tiempo, el emprendimiento logró consolidarse como un punto de encuentro habitual para artistas, vecinos y militantes, pero ni ese arraigo ni el cariño del público alcanzaron para resistir el actual contexto económico. Los dueños aseguran que el deterioro progresivo de los salarios, sumado a la inflación persistente, golpeó con dureza las cuentas del bar y terminó por hacer inviable cualquier intento de continuidad.

Alderete Pagés y Barrientos Paz, que anteriormente habían pasado por la cocina del histórico Perón Perón, reconocen que sostener un proyecto de estas características en la Argentina siempre implicó un desafío mayúsculo. Sin embargo, afirman haber entregado todo su esfuerzo y dedicación hasta el último momento. En sus mensajes de despedida, invitan a los clientes, seguidores y amigos a acercarse durante el mes que queda para compartir una última comida, celebrar los momentos vividos y despedirse como se merece un espacio que marcó a tantas personas. "Fue hermoso mientras duró. Gracias a todos y a todas porque esto, que no vamos a olvidarnos más, lo construimos juntos", escribieron los dueños en un tono que mezcla gratitud y tristeza.

El cierre de Santa Evita no constituye un hecho aislado en el panorama actual. Muchos locales comerciales y gastronómicos de todo el país atraviesan situaciones análogas, ahogados por un plan que, según los responsables del bar, destruye sistemáticamente el tejido de pequeños emprendimientos culturales y comerciales. La militancia que caracterizó a Santa Evita durante sus casi ocho años de existencia no logró frenar el desenlace anunciado. Los dueños insisten en que la responsabilidad última recae en las políticas económicas vigentes, y su señalamiento directo al presidente Milei sintetiza el malestar de un sector que ve desaparecer sus espacios de trabajo y encuentro. El próximo 30 de septiembre, Palermo perderá un clásico.

Dejá tu comentario