Reina Cristina

Política

minutouno.com agradece a la editorial Planeta la autorización para reproducir extractos del libro "Reina Cristina", escrito por la periodista Olga Wornat y publicado en 2005.


 


Cristina Fernández dijo que no muchas veces. Que no iba a postularse y que no quería un cargo, que ya tenía uno. Que estaban locos los que la proponían. Que mentían y que ella sólo quería ser senadora por Santa Cruz. Otras veces dijo que no tenía una decisión tomada, que lo iba a pensar. Como en una jugada, calculaba el tiempo de una movida. Del otro lado, cada vez que le preguntaban , Néstor Kirchner decía que no sabía, que era un tema que le correspondía a Cristina. Que él no decidía en la vida política de su mujer. Cristina Fernández dijo que no en público, pero en privado se sabía que era sí”.[…]

“Primero fue Carlos Kunkel, el viejo compañero de andanzas revolucionarias en la FURN, el influyente subsecretario general de la Presidencia, quien lanzó el cascote. Como una bomba. Cuentan que Néstor Kirchner, después que Kunkel habló, lo llamó por teléfono y le dio un tirón de orejas: ´´¿ Qué hiciste? Vas a joder la estrategia´´. Dicen que fue así, pero lo cierto es que Kunkel, que de política sabe y mucho, no hizo más que probar el terreno. Lanzar el cascote y analizar los gritos. En esos días, le pregunté a Cristina por la veracidad de los dichos de Kunkel. Con una sonrisa, me respondió: ´´A este…lo voy a matar´´.[…]

“Aunque a veces –cada vez menos- extrañe el departamento de Juncal, en Olivos Cristina aprovecha el verde y el aire libre que ama. Se organiza con obsesión y desde muy temprano realiza una hora de recorrido a pie o rollers, ideales para fortalecer las piernas, activar la circulación y oxigenar el alma contrariada por tanto estrés de campaña. En el gym del palacio tiene una camilla para practicar pilates que le obsequió Tamara Di Tella y que Cristina detesta utilizar. ´´No me gusta estar encerrada, prefiero el aire libre, que me perdone Tamara, pero lo suyo es muy complicado´´ .[…]

“Cristina y Néstor no sólo se cuidan con ejercicios, también con la comida. Almuerzan juntos en Olivos. Algo frugal. Algo liviano. Pero en la dieta se diferencian: ella prefiere un plato de frutas y a él, en cambio, le atrae más una porción de pollo o pescado. Respetando debidamente la intimidad de la pareja presidencial, los mozos les dejan suficiente agua mineral a mano, para no molestarlos. La pareja presidencial es cuidadosa de su intimidad y hay quienes encuentran que esa actitud desorienta, por ejemplo, al personal de la custodia”. […]

“La vivienda de los Kirchner, valuada en $500.000, está cerca del restaurante La Posada de los Alamos, donde acostumbran residir los reyes de España cuando visitan la ciudad. Además del paisaje, el presidente ha tenido en cuenta otros detalles que le atraen: el sabroso cordero, plato especialidad de ese restaurante y que también pide cuando va a La Cocina, otro lugar donde se almuerza como los dioses y como a Kirchner le gusta”.[…]

“Cuando tuvo que mudarse a Olivos, a Cristina le costó el cambio. Extrañaba su departamento y la angustia le hizo perder la voz. Nada menos que la voz. ´´Estuve los dos primeros meses somatizando. Estaba desesperada, no podía hablar, casi me sentía una minusválida ´´, comentaría después del mal trago”.[…]

“ A pesar de las contradicciones, Cristina siente que sus hijos la admiran, que disfrutan cuando están con ella, y que esas demostraciones la llevan a conjeturar que puede considerarse una buena madre. Por otro lado, está convencida de que si se hubiera encerrado en su casa habría sido una mujer frustrada y ´´eso hubiera sido terrible´´[…]

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