Renunció el obispo que protegió a un cura pedófilo

Sociedad

El Vaticano aceptó la solicitud presentada por el propio titular de la Diócesis del Alto Valle tras una investigación ordenada por la propia Santa Sede.

Finalmente y luego de un año desde que el enviado del Papa visitara la provincia para interiorizarse de la situación, el Vaticano aceptó la renuncia del cuestionado obispo del Alto Valle del Río Negro, Marcelo Cuenca.

En abril, el obispo habría cumplido once años al frente de esa Diócesis, pero una serie de polémicas en torno a su gestión determinaron la intervención del Papa Francisco y la aceptación de su renuncia al cargo, que había presentado poco antes.

Entre todas las polémicas que atravesó Cuenca, la más significativa es haber cobijado a Luis Alberto Bergliaffa, un cura sancionado por abusar de una nena en Córdoba, según revelara en 2017 el diario Página 12; protección que se extiende hasta ahora.

Bergliaffa, quien ejercía el sacerdocio en la provincia mediterránea, fue declarado culpable por el Vaticano de haber abusado sexualmente de una menor de edad de la parroquia Nuestra Señora de Fátima, en el barrio Matienzo de Córdoba capital.

La sanción impuesta por un tribunal eclesiástico en esa provincia y ratificada luego por la Santa Sede, fue la prohibición para que el cura ejerciera el sacerdocio por diez años. El caso ocurrido en 2011 nunca llegó a la Justicia ordinaria.

Una vez conocida la sanción, Bergliaffa fue recibido en la Diócesis del Alto Valle, cuya sede se encuentra en la ciudad rionegrina de Roca, donde podía "moverse libremente, como lo hace habitualmente por las instalaciones de la calle Rodhe", indicaba el diario Río Negro.

El ahora renunciado obispo alegaba su "amistad" con el abusador para aceptar recibir. Pero incluso lo defendió, contrariando la decisión del Vaticano: "Yo lo defiendo en nombre de lo que lo conozco, en nombre de la amistad y su servicio eclesial por más de 25 años", argumentaba Cuenca.