Adolescentes y chat: una relación que puede ser peligrosa
- Alrededor de los ocho años, los chicos empiezan a querer “chatear” y en la adolescencia, esta costumbre puede volverse un hábito que consume todo su tiempo libre.
- Aquí, algunos consejos para padres preocupados por la seguridad y por la “adicción” de los jóvenes a estas salas virtuales.
Son las siete de la tarde y suena el teléfono. Es una compañera de la nena de la casa que, después de haber pasado todo el día juntas en la escuela, llama para pedirle que se conecte al chat. La niña no está en casa y la madre corta pensando si a los ocho años y habiendo estado juntas en un colegio de jornada completa, está bien que después se encuentren en el ciberespacio.
Y como los tiempos parecen adelantarse para todo, en relación a la edad a la que sería adecuado dejar que los hijos “chateen”, Dall’Asta dice que la edad lógica es la de la adolescencia, la misma edad en la que es típico que “se cuelguen” del teléfono, alrededor de los 12 o 13 años.
Cuando se enciende la computadora, las preocupaciones de los padres giran en torno al chateo con extraños, al chateo nocturno que no se puede controlar y que hace que los chicos duerman pocas horas, a la navegación desordenada y sin un objetivo de investigación, a la pornografía, a la violencia de los video-juegos y a las páginas que hacen apología de la bulimia y la anorexia.
“Muchas veces los adolescentes desarrollan el llamado ‘síndrome del personaje’ –indica el especialista- y muestran en el chat una faceta piola, canchera y desinhibida, mientras que cara a cara no pueden ni hablar”.
La Fundación, que organiza el 5to. Congreso argentino de Padres para el sábado 23 de junio, sugiere plantearse desafíos a corto plazo, como sacar la computadora del cuarto de los chicos y ubicarla en un sitio visible en la casa, estar pendientes de la navegación, pautar tiempos y horarios y sostener un código común entre ambos padres.
Como desafíos a largo plazo aconseja fomentar el diálogo, tratar de comprender que hay un nuevo lenguaje y no transformara las herramientas informáticas en un enemigo sino en un aliado. Además, explica que Internet produjo una paradoja histórica que cambió el orden de lo que estaba establecido: ahora son los adultos los que aprenden de los chicos.
A su vez, desde la página de Microsoft, advierten que los usuarios de las salas de chat son anónimos, porque usan apodos para identificarse, y esto siempre conlleva el peligro de que, por ejemplo, un hombre se haga pasar por una jovencita y pida fotos –como ha sucedido- o busque encontrarse con la persona que contactó.
Por eso, brindan una serie de sugerencias de seguridad que sería bueno leer y comentar con los hijos:
1. Nunca hay que dar información personal en una sala de chat.
2. No hay que organizar encuentros con extraños a los que se haya conocido por el chat.
3. Conviene elegir apodos que no revelen información personal.
4. Hay que cortar de inmediato una comunicación cuando el interlocutor está haciendo comentarios incómodos y, en el caso de los adolescentes, conviene comentar esto con los padres inmediatamente.
5. Hay que evitar encontrarse en salas de chat privadas y enviar fotografías.
6. Es importante conocer las condiciones, el código de conducta y las declaraciones de privacidad del sitio de chat antes de empezar a conversar.
Las Más Leídas






Dejá tu comentario