Advierten que si no se atienden denuncias por maltrato, subirán más los casos como el de Aguirre

Sociedad

*Consultada por minutouno.com, una psicóloga analiza el caso de Graciela Aguirre, la mujer que mató a su pareja porque la estaba atacando.
*Cómo romper el círculo de violencia, qué hacer cuando no se escuchan las denuncias.

Me arrepiento de haber hecho lo que hice”, dijo a los medios de comunicación Graciela Aguirre, después de ser declarada inocente del cargo de homicidio simple que enfrentaba por matar de un cuchillazo a su pareja, que la estaba atacando. Aguirre quedó en libertad y su caso puso en evidencia el círculo vicioso de la violencia doméstica, y la inoperancia de los mecanismos de prevención.

La herida que Aguirre le produjo a su pareja fue en defensa propia, según el Tribunal de La Matanza que entendió la causa. Además fue “una locura” propia de una mente alterada por el maltrato psicológico, según determina la psicóloga Cristina Castillo, docente, coordinadora y supervisora de pareja y familia del Centro DOS.

A causa de los repetidos ataques, tanto verbales como físicos o psicológicos, se da una situación “con un pasaje al acto ”, según explicó Castillo, consultada por minutouno.com. El “pasaje de acto” es un "acto descarnado en el que la mujer complica la situación: o mata a su agresor o se suicida o prende fuego la casa”, tal como enuncia Castillo. Todo sea con tal de escapar.


 


Entender por qué la mujer no deja el hogar “es complicado”, según Castillo, porque aunque “por lógica a nadie le gusta el maltrato, ya sea físico o de palabra”, la lógica no se aplica en estos casos. La psicoanalista advierte que “no se puede juzgar” con ligereza a las mujeres que actuaron de la manera en que lo hizo Aguirre, ya que “no pueden librarse, no porque no quieren, sino porque se forma una inhibición a defenderse ”.

 “Ahora quiero recuperar mi vida, y hacerme tratar”, había reconocido Aguirre, según publicó el diario Clarín. Castillo coincide que la única manera de romper con el círculo de violencia es “ponerle palabras” a la situación. Romper el silencio y contar a vecinos y conocidos, y terapeutas, sobre la situación familiar parecería ser el arma más eficaz, sobretodo cuando los organismos que debieran atender las denuncias por maltratos no lo hacen.

En el caso de Aguirre, había denuncias sentadas, pero nunca hubo respuesta. “Lo que falló es la ejecución, no las leyes”, declaró Daniel Borojovich, abogado defensor de Aguirre. Para Castillo, cuando una institución que debe recibir una denuncia de esta naturaleza, sea de una mujer, hombre o un niño, no responde, es “reproducir la situación de violencia”.

Pero peor, porque es prestar oídos sordos a una confesión descarnada.

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