Ahora dicen que la televisión no hace que los chicos lean menos

Sociedad

*Incluso señalan que la televisión estimula la lectura.
*El libro “Los jóvenes y las pantallas” destruye ciertos mitos y plantea los resultados de las últimas investigaciones.
*Aquí, los consejos de Roxana Morduchowicz, la coordinadora de la obra.

La televisión, la computadora, el celular y las consolas de video-juegos son las pantallas que, día a día, enfrentan a padres e hijos: los adultos se preocupan porque sus hijos ven demasiada televisión, porque llegan de la escuela y van directo a conectarse al chat, porque viven hipnotizados con los mensajitos o los juegos del celular y porque -en vez de una bici nueva-, para el cumpleaños piden la última consola de juegos de video. Los chicos piden el celular, la tele en el cuarto y reclaman la computadora para poder chatear.

Además, los padres –y muchas veces, los maestros- acusan a la televisión de alejar a los chicos de los libros. Sin embargo, nuevos datos ponen en tela de juicio ciertos prejuicios que existen sobre las tan demonizadas pantallas.

En el libro “Los jóvenes y las pantallas”, editado por Gedisa y coordinado por Roxana Morduchowicz –profesora e investigadora universitaria en Comunicación y Directora del Programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Argentina-, se tiran abajo algunas creencias muy difundidas sobre la base de la Primera Encuesta Nacional sobre los consumos culturales de los adolescentes, que hicimos desde el Ministerio de Educación de la Nación en el 2006:

- El supuesto efecto de soledad o aislamiento provocado por los medios no parece tal. Los medios han generado nuevas formas de sociabilidad. Un 90% de los jóvenes habla de sus consumos culturales con sus padres o amigos. Y aunque un 40% mira sus programas en soledad, al 60% le gustaría ver los programas siempre acompañado.

- Los medios son punto de encuentro y diálogo, de discusiones sy negociaciones, de reuniones y charlas. En ningún casod e aislamiento. Las pantallas no marginan a los jóvenes. Por el contrario, son soportes de su sociabilidad.

- Las últimas investigaciones señalan que los medios no se desplazan entre sí, sino que se complementan y las horas de televisión no inciden sobre la lectura de libros: los jóvenes que ven entre 4 y 6 horas de TV por día leen la misma cantidad de libros que quienes ven sólo una hora diaria de televisión.

- Los estudios indican que, contrariamente a lo que muchos creen, la televisión estimula la lectura de libros, sobre todo de aquellos que se transforman en películas o que se proyectan en televisión, de los libros que reciben más publicidad en la pantalla y de aquellos cuyos autores son entrevistados en la TV.

- Los jóvenes que leen poco son también poco usuarios de TV, música y PC. Del mismo modo, los lectores más asiduos de libros no abandonan el consumo televisivo.

Y más allá del tiempo que pasan con las pantallas, los jóvenes de hoy eligen el “afuera con amigos" antes que el “adentro con los medios”.

Frente a esta realidad y a las nuevas conclusiones de los especialistas, Roxana Morduchowicz señala:
- “La primera recomendación que le hacemos a los adultos es que mientras el chico tenga hasta 12/13 años no incluyan ni la TV ni la computadora en la habitación. Está comprobado en todo el mundo que equipar la habitación con pantallas implica más horas de consumo y también más horas de consumo en soledad”.

- “Cuando son adolescentes, los chicos tienen una autonomía mayor y es más difícil controlarlos, por eso lo que recomendamos es el diálogo para que no haya abuso en el uso de las pantallas, en el tiempo durante el cual se utilizan y para saber qué consumen y qué uso hacen de Internet”.

- “La respuesta de los adultos a los chicos no tiene que ser 'no vean o no usen', sino dialogar sobre lo que los chicos ven, porque donde hay diálogo no hay riesgo”.

- “Todos los padres deben decirle a los chicos como premisa básica que lo que se ve en la pantalla no es la vida real, que la manera de resolver los conflictos en las pantallas no es necesariamente la misma que se usa para resolver en la vida real, que en la vida real no todos los conflictos se solucionan y que en la tele a veces es así porque hay que pasar a otro capítulo”.

- “La lógica de la pantalla es la lógica de la ficción, que por eso se llama así, no es la lógica de la vida real”.

- “El visionado solitario es lo menos recomendable, por eso lo ideal es hacer un 'visionado compartido' y ver algún programa en familia, pero si esto no se puede hacer, la clave es poder hablar del programa o elegir un programa de fin de semana para compartir. Otra opción es grabar el programa y mirarlo cuando convenga. Si no existe ninguna de esas posibilidades, hay que preguntarle al chico qué vio en la tele ese día y hablar de eso”.

- “Y si el programa que los adultos eligen para compartir en familia es un documental sobre animales, habrá que mostrarles a los chicos por qué ese programa es bueno, para que vaya adquiriendo criterios para elegir y que distinga la calidad de las propuestas que le acerca la televisión”.

- “La cantidad de horas de TV por día que el chico mira depende del contexto porque una hora solo es mucho más riesgoso que dos horas en compañía de sus padres o un hermano mayor”.

- “Ni la TV ni la computadora pueden reemplazar la reflexión que al chico le puede aportar el adulto”

- “Hay que tener en cuenta que así como no es bueno que un chico pase cinco horas por día con las pantallas, también sería riesgoso que lea durante cinco horas seguidas, o que pase ese tiempo con un mismo consumo, porque está marcando algo”.

- “No es necesario ser un experto en medios para sentarse con los chicos o para conversar sobre un programa. También los padres pueden recurrir al docente para que hable del tema con los chicos”.

- Con respecto al primer celular, no importa cuándo llegue, lo que importa es con qué uso, con qué límites y con qué diálogo, con qué presencia adulta se va a incorporar en la vida del joven. Si viven en una zona que los padres consideran insegura se lo van a dar, si los padres están mucho ausentes, también, lo que sí hay que decirles es que ninguna pantalla sustituye la presencia del adulto”.

- “En el caso de que muchos amigos de los chicos tengan celular y los padres decidan no dárselo, habrá que explicar por qué los adultos de esa familia toman esa decisión. De todas formas, hay que tener en cuenta que prácticamente el 90 por ciento de los chicos de 11 años ya tiene su celular, de modo que esta situación se daría en edades más tempranas o en el 10 por ciento restante”.

Los adultos tendremos que mirar las pantallas con otros ojos, para no demonizarlas ni ponerlas en un altar y para poder funcionar como mediadores entre ellas y nuestros hijos.

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