Los famosos cuidacoches, aquellas personas que, apostadas en las calles más transitadas de la Capital Federal, ofrecen sus servicios para proteger de posibles hurtos y limpiar los vehículos de los particulares que estacionan, se perfeccionan día a día para competir en un mercado en franco crecimiento.
En el Barrio de Palermo y en La Cañitas, por ejemplo, la sofisticación llegó al punto de reservar por teléfono un lugar en la acera pública, para que quien llegué hasta allí no pase por la peripecia de encontrar un lugar donde estacionar, en medio de tanto ir y venir de automovilistas que buscan cenar o distenderse en algún restorán o bar de la zona.
Según publica el diario La Nación, a través de volantes ofrecidos en la vía pública, los cuidacoches ofrecen su teléfono celular para que el interesado se contacte con él y reserve un lugar hasta las 23, después de esa hora “fuiste”, aseguró un valet parking criollo en una conversación telefónica.
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El espacio lo reservan con conos naranja ubicados en la calle, para que ningún desprevenido intente estacionar allí. Ese es el color que muchos de los cuidacoches utilizan en sus pecheras distintivas. Consultados, aseguraron tener permisos municipales.
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Sin embargo, desde la Agencia Gubernamental de Control de la ciudad negaron extender licencias para esta práctica comercial. Más aún, sostuvieron que tales actividades supone "una falta contravencional".
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Precisamente, el artículo 79 del Código Contravencional de la Capital Federal establece que "quien exige retribución por el estacionamiento o cuidado de vehículos en la vía pública sin autorización legal es sancionado con 1 a 2 días de trabajo de utilidad pública o multa de 200 a 400 pesos. Cuando existiera previa organización, la sanción se elevará al doble para el caso del organizador".
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