Antes que terminen las vacaciones, cómo estimular la lectura en los más chicos

Sociedad

*Especialistas en el tema comentan a minutouno.com las ventajas de este periodo para que lean y se entretengan al mismo tiempo, una actividad que además pueden compartir con los padres.

Desligados de las obligaciones escolares, las vacaciones pueden transformarse en un buen punto de partida para despertar el interés de los chicos en la lectura. Es que a diferencia de la rutina en época de clases, los niños disponen de mayor tiempo al aire libre, hecho que implica un descanso de la computadora y el televisor.

A priori, resulta fundamental transformar los momentos de lectura en una posibilidad más para recrearse, en vez de ser vistos como una obligación. “La clave está en ofrecerles un material distinto al que tienen acceso durante el año, dejarlos elegir a ellos”, afirma a minutouno.com Marcela Cisto, coordinadora pedagógica de Fundación Leer.




Las vacaciones posibilitan la lectura en familia, ideal para el intercambio de opiniones. 


En tanto, Pedro Kondstandt, editor de El narrador ediciones y responsable de la colección Leer para saber, condisera que los chicos son curiosos por naturaleza. "Una vez despertado su interés, quieren saber más y seguirán investigando, a través de los libros o por algún otro medio".

Y añade al respecto: "si durante las vacaciones el chico se enganchó en la lectura, seguirá con esta costumbre luego. Nuestro mundo está lleno de maravillas a descubrir y una de las formas más amenas de hacerlo es mediante la lectura".

Un tipo de libro para cada etapa

Al momento de elegir el material, los especialistas consultados recomiendan una clase de libro para cada edad, acorde a las inquietudes y necedidades características de las distintas etapas de  la infancia y el comienzo de la adolescencia.  


La clave es ofrecer a los chicos un material de lectura distinto al del resto del año.



Según explica Cisto, en los más chiquitos prima la imagen por sobre el dibujo y a medida que van creciendo, se incluye mayor cantidad de texto.

Entre los 3 y 5 años, los intereses tienen que ver con los animales y el mundo, se trata de una iniciación a lo científico. De los 7 a los 8, comienzan a verse atraídos por las historias de miedo y las cuestiones que tengan que ver con la ficción. Y cuando se ingresa en la preadolescencia, las chicas se interesan por las novelas mientras que los varones disfrutan de la ciencia ficción y los relatos de piratas.

El ejemplo en casa 

Como sucede con otras tantas costumbres y valores, con la lectura, los más pequeños también siguen los hábitos de sus padres. "Los adultos somos los 'modelos de lectores'. No sólo hay que darles el ejemplo leyendo, sino también leerles y hacer de eso el tema de conversación", explica Cisto.



En coincidencia, Kondstandt afirma que el tiempo libre posibilita la lectura en familia, la cual se presta a discusión e intercambio de opiniones. "No hay que subestimar a los chicos", finaliza a minutouno.com el también coordinador de un proyecto de libros dedicados a niños con discapacidades diversas.

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