Bajar las velocidades máximas en autopistas ¿sirve para algo?
*Mientras el Gobierno porteño impulsa un Plan de Seguridad Vial para intentar disminuir la alarmante cifra de accidentes en las autopistas, el debate ya se instaló.
*En diálogo con minutouno.com un experto en el tema nos cuenta si efectivamente el proyecto ayudará a evitar choques o si se deben tomar en cuenta otras cuestiones.
*¿Una buena iniciativa o una simple medida de campaña?
Luego de que el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires diera a conocer un proyecto para bajar de 100 a 90 kilómetros por hora la velocidad máxima en las autopistas porteñas la polémica se instaló. ¿Realmente vale la pena esta medida? ¿Qué otros aspectos se deberían tomar en cuenta? ¿Es un proyecto efectivo o una iniciativa mediática? ¿Cuál es la tendencia en el mundo?
En este sentido, la medida tendría razón de ser. Sin embargo según el especialista, el tema no sólo pasa por disminuir la velocidad máxima, sino que esto debe ser acompañado por una serie de inversiones del sector. “En general está bien pero sino se intensifican los controles con radares esto tendrá sentido. Al mismo tiempo, se debe invertir en mejorar las autopistas dada su antigüedad”, dice el experto en seguridad vial.
“En el caso de la 25 de mayo nos encontramos con una autopista sobreelevada y eso la hace limitada. Es decir, al ser aérea no se pueden colocar más carriles, entre otras cosas que mejorarían la seguridad vial de los pasajeros”, dice el experto, jefe de seguridad vial de la entidad dedicada al transporte.
¿Cómo mejorar las autopistas porteñas?
A pesar de la presentación del Plan de Seguridad Vial “Autopistas Seguras”, por parte del Gobierno porteño (que comenzaría a aplicarse la semana que viene), hay una serie de medidas que se podrían tomar para disminuir la cantidad de accidentes. Claro que para ello el Estado porteño deberá desembolsar varios millones de pesos.
De acuerdo a lo que explica Brambati hay casos reiterados de accidentes que se pueden evitar. “El despiste es uno de los accidentes más frecuentes. Entre otros casos, el de Rodrigo lo confirma. Por ello habría que prestar atención a las barreras de la 25 de mayo ya que son antiguas y, por ejemplo, una 4x4 se daría vuelta casi automáticamente al chocarlas”, expresa. “Lo que habría que colocar allí son amortiguadores de impacto que puedan resistir un vehículo cuando toma una curva a gran velocidad y se despista”, agrega Brambati.
“También, tendríamos que avanzar en lo que denominamos rutas acolchadas, es decir, aquellas en las que, ante el error del conductor, no aumentan el riesgo de un accidente fatal. Esto se puede hacer eliminando columnas periféricas, evitando árboles alrededor o cualquier otro tipo de elemento que pueda producir un mal mayor al costado de la ruta”, apunta el especialista.
Argentina en el mundo
De aprobarse el proyecto y que en las autopistas porteñas se pueda circular a 90 km/h como máximo, Argentina quedará lejos de los países centrales como Francia o Gran Bretaña (ver infografía). “El problema vial es igual en toda Latinoamérica. Ninguno tiene un planteo diferente, no hay un país que se puede tomar como ejemplo. De hecho en varios lugares se subió la velocidad, pero tuvo relación directa con las inversiones que se realizaron en esas autopistas”, describe Brambati.
”En Alemania algunas autopistas tienen velocidad libre, en cambio en Estados Unidos el límite es muy concreto: 110 km/h. Hoy la tendencia, sustentada por una mejora en la red de autopistas y en la ingeniería de los vehículos, es lograr subir la velocidad de máxima”, concluye el especialista consultado.
Mientras en las autopistas porteñas ya hubo, sólo este año, más de 260 accidentes (que dejaron como consecuencia 4 muertos y 156 heridos), habrá que esperar para ver si la medida realmente logra mejorar un panorama de seguridad vial que, por ahora, sigue sombrío.
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