Cómo recuperar la memoria en grupo

Sociedad

*Si bien la falta de recuerdo se asocia con el temido Mal del Alzheimer, no necesariamente se debe a su padecimiento.
*A partir de los 50 años, se producen cambios en la vida cotidiana que provocan la falta de memoria. Sin embargo, existen talleres que ayudan a poner en marcha el cerebro y los ejercicios diarios de cognición.

Envejecer no necesariamente implica perder la memoria. Si bien es uno de los primeros y más evidentes signos de la enfermedad del Alzheimer, no significa que todas las personas que se olviden de ciertas cosas van a sufrir éste mal.

La idea es conocer cómo funciona la memoria y lograr una participación activa en el proceso.     


Hoy existen medidas que ayudan a prevenir y retrasar el declive de ésta función cognitiva. Y una de ellas son los llamados “talleres de la memoria”, espacios indicados para poner en práctica el cerebro a través de la gimnasia cerebral.





“Explicamos el funcionamiento de la memoria para reconocer que, más allá de casos puntuales que son patológicos,  la mayoría de lo que llamamos olvido obedece a una falta de atención”, explica a minutouno.com, María Elena Díaz,  psicóloga social y profesora de varios talleres.

Así, el viejo mito de que las personas de tercera edad se vuelven seniles está cambiando. Contrario a lo que se cree, la demencia y la pérdida de la memoria (comúnmente asociadas con la edad) no son parte del proceso normal de envejecer. Díaz resaltó que no acordarse de ciertas cosas está más relacionado a los cambios de la vida que al paso de los años y que precisamente por eso puede ser trabajado y modificado.

Entonces, el peor tóxico para el cerebro es el aburrimiento. “Aproximadamente a partir de los 50 años  se produce un déficit en la atención. Esto unido a cambios de vida como jubilarse o que la casa esté más vacía y haya menos posibilidad de diálogo, provoca que la memoria esté menos activa porque tiene menos ocupaciones”, explica la especialista.

A poner en marcha la atención


 



El target de gente que asiste a los talleres de la memoria varía de los 50 a los 90 años aproximadamente.     

La memoria tiene tres momentos: registrar, guardar y recordar. El registro depende de los sentidos, el guardarla de la elaboración y la reflexión que se hace sobre ese tema, y el recuerdo es buscar aquello que se tiene guardado. Pero el problema comienza cuando los movimientos automáticos de la vida cotidiana dejan de registrarse.

“De vez en cuando tenia la cabeza fuera de mis manos. Empecé a notar espacios en blanco en las tareas diarias y comencé a preocuparme. Iba a la heladera y no me acordaba que iba a buscar o si estaba preparando una receta me costaba recordar los ingredientes”, comenta a minutouno.com Néné Uthurralt (80), escritora e integrante de uno de los grupos.

Otro es el caso de Josefina Dimuro (67), quien después de escuchar una charla sobre el Alzheimer y descubrir que se puede reactivar la memoria, no dudó en comenzar el curso. “Simplemente lo tomé como prevención ya que si atacamos el mal antes de que llegue tenemos una ventaja enorme”, comenta la mujer que dice tener la mente más rápida que antes al recordar fácilmente el nombre de un actor o de una película y tomar resoluciones de manera más rápida.

Entre los ejercicios más efectivos que practican en el taller, Díaz explica que suelen leer cuentos y analizar en grupo la trama y los personajes. Además, realizan juegos de ingenio como la sopa de letras y los crucigramas y al final de cada clase cuentan chistes que deben poder ser recordados para contarlos en el comienzo del siguiente encuentro.

“También los hago pintar y les propongo una consigna para la semana. Una de las preferidas es que piensen y hagan una lista de palabras con ciertas características, por ejemplo que tengas 2 letras "t" Lo maravilloso es que solemos descubrir capacidades que por una u otra razón nunca pudieron ser puestas en práctica”, finaliza la psicóloga social.

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