Convocan a una marcha en Tucumán para exigir justicia por el femicidio de Erika Antonella Álvarez
Familiares, amigos y organizaciones sociales se movilizarán este lunes en Plaza Independencia para reclamar que se identifique a los responsables.
La conmoción por el femicidio de Erika Antonella Álvarez sigue creciendo en Tucumán y este lunes por la tarde se transformará en un reclamo colectivo en las calles. Familiares, amigos y distintas organizaciones sociales convocaron a una marcha para pedir justicia por la joven de 25 años que fue encontrada asesinada en un basural de la zona de Manantial Sur, luego de permanecer desaparecida durante casi 48 horas.
La movilización comenzará a las 19.30 en la Plaza Independencia, en el centro de la capital provincial, y busca visibilizar el caso y exigir avances concretos en la investigación. La convocatoria fue difundida a través de las redes sociales en un mensaje cargado de dolor y firmeza. Allí, quienes impulsan la marcha remarcaron la necesidad de que el crimen no quede impune y reclamaron respuestas urgentes por parte de la Justicia.
“Antonella merece justicia. Ni una muerte más en silencio”, expresaron en el llamado público, en el que también pidieron acompañamiento para la familia en un momento de profundo sufrimiento. Hasta el momento, no hay personas detenidas por el femicidio, una situación que incrementa la indignación y la angustia en la comunidad.
El hallazgo del cuerpo de Erika Antonella Álvarez generó una fuerte conmoción social. La joven había sido vista por última vez el miércoles por la mañana y, tras dos días sin noticias, su cuerpo fue encontrado en un basural. La causa está en manos del Ministerio Público Fiscal y, desde el primer momento, se desplegó un amplio operativo policial y pericial, con la intervención del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales. Sin embargo, la falta de detenidos mantiene abierta una herida que la movilización busca poner en agenda.
Los resultados preliminares de la autopsia confirmaron que se trató de una muerte violenta. Según se informó oficialmente, Álvarez sufrió golpes contundentes y severos en la cabeza y en la cara, lesiones que descartaron cualquier otra hipótesis y reforzaron la calificación de femicidio. Estos datos, lejos de traer alivio, profundizaron el reclamo de justicia y la exigencia de que se identifique a los responsables del crimen.
Los últimos contactos con la joven asesinada
El testimonio de la familia permitió reconstruir parte de las últimas horas de la joven. Milena, su hermana, explicó que Erika era una persona muy presente y que mantenían contacto permanente. “Ella era una chica que no se desaparecía, nosotros sí sabíamos de ella”, aseguró. La joven vivía sola desde hacía seis años, pero a pocos metros de la casa familiar, lo que hacía aún más llamativa su ausencia.
Durante el miércoles, al no recibir respuestas, pensaron que estaba durmiendo, ya que el aire acondicionado y la luz de su habitación estaban encendidos. La preocupación se transformó en desesperación el jueves, cuando sus padres fueron hasta la vivienda y no la encontraron. Una vecina aportó luego un dato clave al señalar que la había visto alrededor de las 7.30 de la mañana, vestida con un pantalón blanco.
Horas después, al enterarse del hallazgo de una mujer asesinada, Milena comenzó a temer lo peor. “En mi cabeza, mi hermana estaba durmiendo”, recordó. Sin embargo, al acercarse a la comisaría y responder preguntas sobre los tatuajes, comprendió la tragedia: “Cuando se miraron entre ellos, ya supe”. La marcha de este lunes busca que ese dolor no quede en silencio y se transforme en justicia.
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