Cuáles son los lugares para divertirse y no quedarse colgado

Sociedad

* Tienen más de 25 años y se encuentran con la dificultad de que, al ir a bailar, los boliches están repletos de menores.
* Los bares, after office, las reuniones en lo de un amigo y hasta el gimnasio son algunas de las opciones elegidas en busca de la media naranja.
* Testimonios de los protagonistas.

Para los mayores de 25 resulta un problema salir a bailar para conocer gente los fines de semana, ya que a la mayoría de los boliches concurren chicos cuyas edades oscilan entre los 17 y 21 años. Los bares, after office, las reuniones en lo de un amigo y hasta el gimnasio son algunas de las opciones elegidas en busca de la media naranja.

Algunos de estos jóvenes se sienten frustrados y decepcionados cuando deciden ir a una discoteca y se encuentran que la gran mayoría de las personas pertenecen a una generación menor que la de ellos.

“El problema es que para un tipo o una mina de 25 o 26 años estar en un lugar rodeado de chicos de entre 18 y 22 años es bastante aburrido porque ellos bailan los pasitos nuevos, tienen más energía, por lo general se embriagan más y no les importa la gente de alrededor. Además es medio opiante encarar una conversación con una chica siete años menor que uno”, dijo Alejandro (25) a minutouno.com.


 


 


¿Y si probamos en un after office?



Los after office son lugares de encuentro donde los jóvenes –y no tanto- acuden una vez que culminan la jornada laboral. Según un relevamiento que realizó la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), el 60% de los encuestados –entre 200 individuos de entre 18 y 39 años- aseguró que en esos sitios se crea el ambiente ideal para vivir una aventura amorosa.

Por lo general los amantes de los after office concurren con sus compañeros de trabajo o amigos para comer o tomar cerveza o algún trago. “Están repletos de gente de entre 24 y 35 años, pero siempre se puede ver a algún que otro cincuentón dando vueltas”, expresó Diego (27) , quien aseguró que suele conquistar muchas mujeres en esos ámbitos.

Otra de las opciones son los bares, que años atrás eran denominados como pubs. Allí concurren de a grupos y se ubican en una posición contigua a donde se encuentre un grupos de personas del sexo opuesto para poder intercambiar palabras.

“Las salidas más divertidas en las que estuve envuelto eran de lo más bizarras. Grupitos de dos a cuatro personas conocidas entre sí pero acompañadas por otras 15 más -todos desconocidos- que son amigos de alguien que es amigo de otro y que los invito al lugar donde se encuentran. El resto es abrir la boca y ponerte a charlar”, explicó Alejandro.
 


Reuniones de amigos y hasta el gimnasio



Otra de las opciones frecuentes que eligen estos jóvenes que no encuentran su media naranja en los boliches, es apostar a las reuniones en alguna casa con compañeros de trabajo o facultad donde cada uno puede invitar a otros amigos –por lo general tienen que colaborar con gaseosas o bebidas alcohólicas- y es una interesante oportunidad para conocer gente.

“La última novia seria que tuve era de mi grupo de amigos. Fuimos a una fiesta todos juntos y era un lugar en donde se podía hablar. Veníamos de un trabajo largo con esa chica y esa noche fue simplemente la culminación, pero se dio todo porque hubo lugar para conversar”, comentó Nicolás (28).

Los que no frecuentan a menudo la noche se las ingenian durante el día, y a plena luz del sol, para contactarse con el sexo opuesto. Una de las opciones es el gimnasio ya que no todos los socios  tienen como único objetivo bajar de peso o fortalecer los músculos.



Gisell (30) es una de las que está con los ojos abiertos para iniciar una charla con alguien que le gusta y hasta hace tres meses estuvo saliendo con uno de ellos. “Me encanta conocer gente de todo tipo y en todo lugar porque no tengo prejuicios. Con el chico con el que salí comenzamos a ser amigos y después nos terminamos enganchando y fue una linda experiencia”, relató.

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