¿Cuánto tiempo se puede postergar el decir "te amo"?
*El reloj avanza y ciertos “hitos” se acercan hasta volverse impostergables: decir “te amo”, presentar a los padres, convivir y, finalmente, casarse.
*¿Cuánto se pueden retrasar estos pasos que llevan al compromiso?
*Aquí, las tácticas y estrategias de los que huyen de las formalidades.
Te amo
En una pareja deberían darse tres tiempos: el de mirar -ver quién es el otro y qué le pasa a uno con él-, el de comprender -para evaluar si se puede hacer una apuesta más firme- y el de concluir -para tomar una decisión-.
Algunas de las excusas típicas que eligen los que quieren huir de las formalidades son: “La relación es nuestra, ¿para qué querés que te presente a mis viejos?”, “No me quiero apurar”, “Sí, yo también te quiero mucho, mucho, mucho”, “Yo también siento muchas cosas por vos” –respuestas evasivas frente a un “Te amo”-, “No me siento preparado para convivir”, “No es mi momento”, “Primero quiero realizarme en el trabajo”, “No nos va a alcanzar el dinero”, “Estoy confundido” y toda una serie de frases que permiten escapar por la tangente.
Por otra parte, la sabiduría popular dice que cualquier dilación es un principio de solución. Será por eso que algunos van armando estrategias del tipo “Te presento a mis viejos en mi cumpleaños”, “Mejor te los presento en Navidad”, “Me parece que va a ser mejor dejarlo para Semana Santa”, y así se sigue postergando hasta el infinito.
“La idea que está más instalada es que la mujer es la que apura al hombre, pero también hay mujeres que postergan, generando una ilusión de autonomía y libertad que en el fondo refleja una dificultad por concluir, por ponerle fin a una etapa para empezar otra”, explica la especialista y señala que hay en juego un duelo que implica aceptar que todo no se puede y que siempre se pierde algo para ganar otra cosa.
Dilatar hasta el infinito es tan negativo como anticipar situaciones y saltar etapas en la pareja.
“A veces ocurre lo contrario: alguien se saltea una etapa y quiere concluir sin comprender, eso a veces es una salida que evita pasar por el tiempo lógico y no querer enterarse de lo que a uno le está pasando –analiza Rivadero-. Claro que el saltarse etapas en una pareja tampoco suele ser saludable, porque después se preguntan cómo se enteraron de eso recién ahora o quién es esa persona con la que se casaron. La anticipación también muestra ciertas dificultades”.
Según la psicoanalista, la tendencia a rehuir el compromiso es parte de la cultura actual y se ve en la fugacidad en las relaciones de pareja, en la amistad y en las relaciones laborales. Por eso, la próxima vez que quieras zafar y necesites una excusa original para no presentar a tu novio o novia, tené en cuenta la siguiente: “Amor, no es personal, es una cuestión cultural”, y ¡que tengas suerte!
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